Al calor de la solidaridad

Días atrás, en este mismo espacio, reclamábamos una mayor acción por parte de la dirigencia y de la sociedad civil en su conjunto para enfrentar situaciones críticas y ayudar a quienes más lo necesitan. En aquella oportunidad nos centrábamos en las personas en situación de calle o que no cuentan con los recursos económicos como para atravesar los días y las noches de invierno con bajas temperaturas, y en cómo esa circunstancia climática ya se había llevado la vida de cinco compatriotas en un país que pretende evolucionar pero que, a la vista está, padece de deficiencias estructurales y distributivas como para ser considerado justo.
Sin embargo, también es loable destacar a quienes sí llevan adelante acciones solidarias y que, en medio de una generalizada anomia, ponen manos a la obra para contener, cobijar, ayudar al prójimo.
Diario San Rafael ha ponderado acciones como la denominada “Noche de la Caridad”, donde varios sanrafaelinos colaboran –desde hace siete años- con coterráneos que se encuentran en situación de calle, brindándoles un plato de comida caliente o elementos de abrigo. Lo mismo que la tradicional campaña “Una frazada para mi hermano”, en la que voluntarias se reúnen año tras año para confeccionar acolchados y frazadas que son entregados a las familias más necesitadas del departamento.
Como esos dos emprendimientos, seguramente hay muchos más. Vecinos reconocidos o anónimos que sienten tocado su corazón ante la necesidad del semejante y ponen sus recursos humanos y económicos para dar una mano. Obviamente, esto no significa desconocer que el esfuerzo mayor debería recaer, necesariamente, sobre los que más tienen y –aún más– sobre los gobiernos, que deberían velar por el bienestar de sus dirigidos. Pero la experiencia histórica enseña que muchas veces la coyuntura obliga a que los ciudadanos hagamos nuestro aporte. Y ese aporte nos conduce, indefectiblemente, al mundo de la ética, los valores y la solidaridad, imprescindibles para ser un país mejor.