Alarma la cantidad de chicos que dejaron de estudiar durante la pandemia

El ministro de Educación de la Nación, Nicolás Trotta, informó recientemente que casi un millón de alumnos dejaron de estudiar durante 2020.

Alejandro Castro Santander, psicopedagogo institucional y licenciado en Gestión Educativa, indicó que para él era más desalentadora la cifra y que ascendería a más de un millón y medio. “Desde mediados de 2020, apenas íbamos terminando el receso invernal, las cifras que manejábamos eran otras, incluso más desalentadoras y compartidas por el propio ministro, porque llegaban a millón y medio. Es un estudio que se hizo desde la Flacso, utilizando información sobre la evaluación nacional de continuidad pedagógica. Esto representa más o menos un 13 por ciento de los alumnos de los tres niveles obligatorios: inicial, primaria y secundaria”, expresó a FM Vos (94.5) y Diario San Rafael.
“Conocidos estos datos, el Ministerio y organizaciones de la sociedad civil entraron en un programa que se llamaba Acompañar, con un presupuesto de 4 mil millones de pesos. Hay que tener en cuenta que esta cifra mayor a un millón es por abandono y se conocía antes de la pandemia. Se suponía, con estos indicadores muy negativos, que con una mirada alentadora iba a llegar a un millón y medio, pero se calculaba que iba a ser muchísimo más. Lo que se está esperando es cómo ira funcionando este programa de ir a buscar alumnos con trayectorias débiles o nulas”, añadió.
Castro Santander también afirmó que las consecuencias de esta situación son “un indicador triste dentro de un sistema educativo, hay que ver todo el tema porque es muy complejo, hay que ver el aprendizaje y la baja de la calidad, porque muchos chicos no han ido a la escuela o no han estado conectados; los chicos que estaban empezando a leer o los que articulan el paso primaria-secundaria o secundaria-universitario tienen un marcado déficit. Es muy bueno revisar los contenidos curriculares para ver cómo se han ido adaptando, creo que pasa por ahí”, destacó.
Por último, el especialista estableció que “además de las ayudas que se den dentro de la escuela u otras instituciones, hay que replantearse el proyecto curricular para regular tiempo y contenidos, el viejo anhelo de la educación personalizada de cómo atender a cada uno en particular, pero con esta pandemia la brecha se agrandó mucho más, porque hubo chicos que han quedado fuera del sistema”.

Faltan acciones concretas
Sobre la posible solución a esta deserción, Castro Santander comentó que “se están haciendo cosas pero no se están viendo acciones concretas o fuertes. Sabíamos las brechas tecnológicas, de hábitat, culturales y demás, ya las conocíamos antes de la pandemia y empezamos 2021 con los mismos déficits. Hay falta de reacción, de medidas más concretas, y también falta dar mayor autonomía a los directivos que quedan sujetos a las decisiones de gobiernos escolares, pues son ellos los que tienen claro qué es lo que está pasando en sus comunidades educativas. Somos lentos, porque con una mirada ya se saben los déficits que tenía el sistema, y ‘todo lo que está flojo se cae’, como sucedió con esta pandemia”.