Alarma por los problemas de convivencia en las escuelas argentinas: se trabaja en lo socioafectivo?

A raíz del reciente hecho ocurrido en La Paz, donde una adolescente de 13 años entró al colegio portando un arma de fuego, Alejandro Castro Santander, psicopedagogo, director del Observatorio de Convivencia Escolar de la Universidad Católica Argentina y referente de la Alianza Anti-Bullying de Argentina, analizó la problemática y advirtió sobre la necesidad de actuar tempranamente para evitar que hechos similares se repitan. “Nos están mostrando un mal clima, mal clima de convivencia en general en las escuelas argentinas. El tema es cómo se responde”, detalló a Diario San Rafael y FM Vos 94.5.
El especialista remarcó que en torno al caso ocurrido en La Paz aún no se puede afirmar con claridad si se trató de bullying o de un conflicto con un docente. “Parece que es una combinación de las dos cosas. Un caso de desencuentro entre compañeros, de violencia entre compañeros y por ahí también algo que ver un docente involucrado. Pero más allá de eso, la reflexión es esto que decías al principio. Dentro de este mal clima, donde hay algunos que la pasan muy mal, a ver si fuera bullying o fuera ya sea discriminación, agresión, lo que fuera, algunos tienen mecanismos, estrategias para enfrentar esas situaciones y otros no. Otros tienen otra forma de hacerlo, en este caso una niña que tiene a su disposición un arma y bueno, lo que no pudo con las palabras lo intentó hacer de otra manera”, expresó.
En ese sentido, señaló que la discusión debe ir más allá del accionar de los protocolos y enfocarse en la prevención. “Qué estamos haciendo con la prevención. Salir temprano, a ver cómo actuamos para prevenir justamente para que no pasen este tipo de cosas. Esta es la deuda que tenemos, es el reclamo y no hacerlo solamente la escuela, sino hacerlo junto con la familia”, subrayó.
Al referirse a las pruebas educativas que incluyen módulos sobre convivencia y factores asociados al aprendizaje, Castro Santander mencionó indicadores que evidencian la magnitud del problema. “El 75% habló de que había discriminación por cuestiones de aspecto físico. El 68% dijo que había discriminación por cuestiones personales o familiares. Lo mismo pasó con todo lo que tiene que ver con el uso de redes, las cifras estaban arriba del cincuenta y tanto por ciento”, detalló.
La situación también se repite en la educación primaria. “Se les preguntó también a los chicos de sexto y seis de cada diez hablaban de agresiones, casi cuatro de cada diez hablaban de discriminación por distintos motivos. El problema ¿dónde está? Que cuando tenían que responder sobre cómo se sentían en la escuela, más del 90% decía que estaba bien. Y esto es una forma, un indicador fuerte de naturalización”, advirtió.
Para el especialista, esa naturalización también se extiende a los propios equipos de conducción escolar. “Cuando se les preguntó a los directivos, el 80% dijo que los problemas de convivencia eran un problema menor o no eran un problema. Eso es naturalización también. Aparte uno a esta altura diría también una falta de responsabilidad”, afirmó.
En este punto, Castro Santander hizo hincapié en que el sistema educativo argentino ha descuidado la dimensión socioafectiva. “Hay algo que está faltando, hay un aspecto, una dimensión que está faltando y que no se está trabajando y que está en crisis, que justamente es la dimensión socioafectiva. Esa es una deuda, algo que hay que trabajar desde muy temprano junto con la familia”, explicó.
Además, destacó la importancia de fortalecer la alianza entre escuela y hogar. “¿De qué sirve que un chico sepa mucho de lengua y matemáticas y después en la vida va a estar enfrentándose, chocando, agrediendo o siendo víctima de distintas situaciones? La colaboración familia-escuela termina creando un ecosistema que potencia la buena conducta del aprendizaje”, señaló.
En relación con los entornos familiares, sostuvo que existe una correlación directa entre la disfuncionalidad en el hogar y los casos de bullying. “El 70% por ejemplo de los casos de bullying se asocian a entornos de familias disfuncionales. Donde participan las familias y las familias colaboran y hay buena relación entre las familias terminan influyendo, disminuyendo en un 42% los conflictos que en general se pueden llegar a dar en la escuela”, explicó.
Finalmente, cuestionó que las prioridades educativas en Argentina no contemplen esta problemática. “En esas diez prioridades no vas a encontrar ni el tema de la familia, ni el tema de la convivencia, ni el tema de la participación. Nos quedamos con otro tema, nos quedamos con lengua y matemáticas, pero todo esto otro que estamos hablando condiciona absolutamente lo que pasa en la escuela”, concluyó.