Alcohol al volante: conciencia cero

Finalmente, las sospechas y temores se concretaron: los festejos del Día del Amigo en San Rafael se vieron empañados por siniestros viales protagonizados por conductores alcoholizados.
A pesar de las campañas de concientización y los varios controles que las autoridades concretaron desde el último viernes –teniendo en cuenta la costumbre de muchos sanrafaelinos de celebrar la fiesta con reuniones donde el alcohol está presente–, al menos dos choques mostraron que la pretendida toma de conciencia de nosotros, los ciudadanos, aún es materia pendiente.
En el primero de los casos, y de acuerdo a lo que obra en las actuaciones policiales correspondientes, tres vehículos que se encontraban detenidos en la esquina de Deán Funes y Sarmiento (equipo semafórico que fue colocado en ese lugar por pedido de los vecinos debido a los choques que allí se producían) fueron embestidos por una camioneta que era conducida por un hombre que en el control de alcoholemia demostró estar por encima de lo permitido. El otro choque ocurrió en la avenida Hipólito Yrigoyen, donde un hombre al mando de un Fiat 128 se llevó por delante a una camioneta estacionada. La mecánica de ambos siniestros muestra a las claras que el consumo de alcohol fue determinante para su ocurrencia.
El Gobierno provincial trabaja por estas horas en un proyecto de ley cuyo objetivo es endurecer las sanciones para quienes protagonizan este tipo de conductas, tan claramente despreciativas de la vida propia y de la de terceros. De acuerdo a lo que pudo saberse, la iniciativa no dispone la por algunos reclamada “tolerancia cero”, pero sí aumentaría hasta $ 108.000 las multas por conducir alcoholizado –hoy son de $ 18.000-, dispondría la retención del vehículo involucrado y hasta podría haber días de arresto para los infractores.
El proyecto comenzará a discutirse esta semana en la Legislatura y muy probablemente sea aprobado. Sin embargo, poco podrá solucionar la ley –una más, de tantas– si quienes conducimos un vehículo permanecemos en la tesitura de la irresponsabilidad y la indolencia al desarrollar esa acción.