Alcohol y tolerancia

La tolerancia, bien entendida, puede ser una virtud que ayude a la convivencia. Pero esta virtud se degenera cuando se tolera lo intolerable, como por ejemplo el abuso del alcohol. «Consumo» y tolerancia social» se titulaba una reflexión de Carlos Souza, quien, como adicto recuperado, puntualiza algunas cosas que conviene recordar:
«La cultura del consumo, el aislamiento y la tolerancia social frente a conductas autodestructivas son, sin duda, el alimento predilecto de las adicciones.
Un ejemplo concreto ocurre con el consumo de alcohol en nuestros jóvenes. Existe una cultura adictiva y una tolerancia social, sobre todo si se tiene en cuenta que cuatro de cada diez accidentes automovilísticos están ligados al abuso de alcohol.
La cultura y el desarrollo de la tolerancia social llevan al drenaje paulatino de estas creencias al seno de la vida familiar.
Han logrado que un padre no se preocupe demasiado si su hijo comparte un par de cervezas con un grupo de amigos, cuando la realidad indica que la sustancia de inicio en el consumo de drogas ilegales es el alcohol, no la marihuana, como lo era en otros tiempos,
Las acciones preventivas más eficaces son aquellas que promueven la integración solidaria como contraparte del aislamiento y el desarrollo de pensamiento crítico como antídoto contra el consumismo y la tolerancia social frente a cualquier forma de abuso.
Estas líneas de pensamiento trascienden ampliamente la cuestión del objeto droga y se adentran en las causas del malestar humano, que, en un grupo de personas vulnerables, termina en una situación adictiva.
Si intentamos promover en todos los ámbitos (educativos, familiares, deportivos, etc.) el desarrollo de personalidades con sentido crítico y espíritu de cooperación, estaremos avanzando un paso significativo».
¿Lo charlamos en familia?

¡Hasta el domingo!