Cada vez son más los sectores que se encuentran vulnerables a la crisis económica que vive la Argentina y una de ellas es ALDA, la Asociación Civil de Lucha contra los Desórdenes Alimentarios. Según declaró a Diario San Rafael y FM Vos 94.5 Verónica Vinay, integrante de la institución, “estamos pasando por una situación económica muy crítica. Los montos de tratamiento se han quedado atrás y cuesta mucho llegar a un acuerdo o negociar con las obras sociales”. Según describió Vinay “no hay dinero que alcance para sostener a la institución, actualizar los honorarios de los profesionales y los sueldos del personal estable que tiene ALDA en San Rafael y en la sede de Dorrego”. La organización, que lleva 35 años trabajando con trastornos alimentarios, ha recuperado a más de 400 personas. “No se trata de una enfermedad porque la nena o el nene quieren estar delgados. Es una enfermedad muy complicada, que tiene que ver con la salud mental, afectando la vida física, psicológica y personal de la persona que la padece”. ALDA, como institución sin fines de lucro, depende principalmente de los ingresos de los pacientes con obra social. Sin embargo, los problemas económicos han generado dificultades para mantener a los profesionales necesarios para el tratamiento. Vinay explicó: “Los terapeutas se van porque no se les paga suficiente, lo que lleva a un recambio constante de profesionales. Esto interrumpe el proceso de terapia de los pacientes”. La falta de actualización en los precios de los tratamientos, combinada con los retrasos en los pagos por parte de las obras sociales, ha llevado a ALDA a una situación insostenible. “Siempre hay un pero cuando tratamos de actualizar nuestros precios. Necesitamos una ayuda del Estado, ya sea con un subsidio u otro tipo de apoyo, porque ya hemos intentado todo y no podemos continuar así”. Actualmente, ALDA atiende a 23 pacientes en San Rafael y aproximadamente 20 en la sede de Dorrego, abarcando un amplio rango de edades. Vinay destacó la importancia de recibir ayuda política: “Necesitamos que alguien nos dé bolilla, que algún político se comprometa, pueda hacer algo. Los padres de los pacientes están haciendo contactos con algunos senadores y diputados, pero necesitamos una ayuda más concreta y estable”. La situación económica precaria de ALDA no solo afecta la continuidad de la institución, sino también la vida de los pacientes que dependen de sus servicios. Vinay concluyó: “Estamos en una situación crítica y necesitamos ayuda de alguien que esté vinculado, que nos dé una mano. Un tratamiento como el nuestro no se consigue fácilmente, y es crucial que se mantenga disponible para quienes lo necesitan”. ALDA espera con esperanza y determinación que su llamado de ayuda sea escuchado para lograr superar esta difícil situación y para seguir ofreciendo un camino hacia la recuperación y la salud para aquellos que luchan contra los desórdenes alimentarios.







