Un nuevo brote del virus Nipah en la India volvió a encender las alertas sanitarias en Asia. Aunque las autoridades de Nueva Delhi aseguran que los casos detectados en el estado de Bengala Occidental están controlados, el antecedente de brotes anteriores y la elevada letalidad del patógeno llevaron a varios países vecinos a reforzar controles en aeropuertos y fronteras.
El foco de preocupación se concentró en un hospital de Bengala Occidental, donde se confirmaron dos contagios desde diciembre. A partir de esos casos, las autoridades sanitarias indias rastrearon a casi 200 personas que habían tenido contacto con los pacientes. Según el Ministerio de Salud local, todos los testeos resultaron negativos y el brote estaría contenido, aunque la información inicial limitada generó desconfianza en la región.
Ante este escenario, países como Tailandia, Indonesia y Malasia activaron protocolos preventivos. En aeropuertos internacionales se implementaron escáneres térmicos y controles visuales reforzados para pasajeros provenientes de zonas afectadas. China y Myanmar, en tanto, recomendaron evitar viajes no esenciales a esas regiones de la India y solicitaron atención médica inmediata ante la aparición de síntomas compatibles.
El virus Nipah es considerado uno de los patógenos más peligrosos por la comunidad científica. No existe una vacuna aprobada ni un tratamiento específico, y la atención médica se limita a cuidados de soporte mientras el organismo enfrenta una encefalitis aguda. La enfermedad suele comenzar con síntomas similares a los de una gripe, pero puede evolucionar rápidamente hacia convulsiones, coma y daño cerebral irreversible.
La transmisión ocurre principalmente desde animales a humanos, con el murciélago frugívoro como reservorio natural. También puede propagarse entre personas a través de fluidos corporales, lo que expone especialmente al personal de salud. Aunque su nivel de contagio es menor al de otros virus respiratorios, su tasa de mortalidad, que puede alcanzar hasta tres de cada cuatro infectados, mantiene en alerta permanente a los sistemas sanitarios.
Si bien India sostiene que el brote de este inicio de año está bajo control, el recuerdo de episodios anteriores, como el registrado en Kerala en 2018, sigue presente. Por eso, para gran parte de Asia, la vigilancia recién comienza.







