El ajo, segundo producto en importancia exportadora para Mendoza después del vino, enfrenta una tormenta geopolítica y comercial que tiene su epicentro en Brasil. Una reciente resolución del gobierno brasileño ha modificado las reglas de juego con China, permitiendo el ingreso de mercadería a precios que la industria local califica como «imposibles». Maximiliano Di Cesare, gerente general de la Asociación de Productores, Empacadores y Exportadores de Ajos, Cebollas y Afines de Mendoza (ASOCAMEN), dialogó con FM Vos 94.5 sobre la desnaturalización de las medidas de protección y el impacto que esto ya proyecta sobre la cosecha y el empleo en nuestra región.
El conflicto se originó a fines de septiembre de 2025, cuando Brasil publicó la resolución 797, un documento que, según ASOCAMEN, rompe con tres décadas de defensa comercial frente a la competencia desleal del gigante asiático. «Desde 1995, Brasil prueba sistemáticamente que China llega con dumping. En 2025 tocaba renovar este derecho y, aunque se probó nuevamente la intención de control de mercado por parte de China, se aplicó una salvedad que desnaturaliza la norma. Se habilitó a cuatro exportadoras chinas a pagar el derecho antidumping solo si bajan de un precio de referencia de 1,69 dólares por kilo. China puede llegar a Brasil con valores de 1 o 1,2 dólares sin problemas. Esta flexibilización le abre las puertas de par en par al ajo chino, dejando al productor brasileño y al argentino completamente desprotegidos», explicó Di Cesare al comienzo del reportaje.

El «efecto China» en los precios
La entrada de mercadería barata desde Asia no solo afecta la comercialización en el mercado brasileño, sino que genera una onda expansiva que desploma los valores internacionales, impactando de lleno en la rentabilidad de las fincas mendocinas en un momento clave de la temporada. Dentro de ese marco, desde ASOCAMEN señalaron que lo que está ocurriendo responde a una lógica de dumping técnico, que va más allá de una simple competencia de precios.
«El dumping no es solo un precio bajo; es una estrategia sistemática para destruir la industria local y controlar el mercado. Se probó fehacientemente que existe el daño y el nexo causal, pero Brasil optó por una medida que, en la práctica, no protege al productor regional», apuntó el entrevistado. Esta situación provocó una caída de mercados en un momento crítico para la producción local: «Cuando se hizo pública esta resolución, estábamos a poco de iniciar la cosecha en Mendoza. Esto afectó a todos los mercados internacionales; los precios cayeron no solo en Brasil, sino en todos nuestros destinos globales, ya que la sobreoferta china a precios ínfimos distorsiona cualquier parámetro de rentabilidad», consideró el gerente.
El cambio normativo es drástico si se compara con la tasa anterior que servía de barrera sanitaria y comercial. «Se venía aplicando una tasa de 7,80 dólares por caja de 10 kilos de ajo importado desde China. Al flexibilizar este criterio, la protección desaparece y el productor mendocino se encuentra frente a una competencia contra la cual es imposible luchar desde los costos de producción locales», afirmó Di Cesare, remarcando la vulnerabilidad en la que queda el segundo sector exportador de la provincia.

El impacto de los amparos judiciales
Además de la nueva resolución, Di Cesare reparó sobre el uso de instrumentos judiciales en Brasil que permiten saltear los impuestos de importación, una práctica que ha crecido año tras año. «Hay un instrumento que en Brasil llaman ‘las liminares’. Son amparos otorgados sistemáticamente por la justicia brasileña a un grupo de importadores que les permiten ingresar ajo de China sin pagar la tasa de antidumping. Esto ha hecho que ingrese ajo muy, muy barato. Este mecanismo, sumado a la nueva resolución, nos ha acorralado tanto a brasileños como a argentinos. Es una presión constante que ha mantenido estables los volúmenes exportados de Mendoza en los últimos años, pero sin permitirnos el crecimiento que el sector necesita», expresó.
Geopolítica y gestiones urgentes
La explicación detrás de esta sorpresiva apertura de fronteras para el ajo chino podría radicar en negociaciones de «paquetes» comerciales de mayor escala a nivel regional, donde el sector agrícola termina funcionando como una pieza de intercambio en acuerdos que involucran a otros rubros industriales o energéticos.
Dentro de ese marco, desde ASOCAMEN indicaron que el cambio en las reglas de juego responde a una especulación estratégica que trasciende lo meramente productivo. «Uno podría pensar en una alineación geopolítica o en que el ajo entró en un paquete de negociación por otros sectores productivos a los cuales se les flexibilizaron las condiciones de ingreso. Realmente habría que preguntarles a las autoridades brasileñas cuál fue la lógica detrás de desproteger de esta manera a su propio productor nacional en favor de una potencia externa», analizó Di Cesare.
Ante la gravedad del escenario, el sector busca consolidar un frente común que involucre tanto a las autoridades provinciales como nacionales. «Estamos en comunicación permanente con Cancillería y con el Gobierno de Mendoza. Es una gestión compleja que requiere de múltiples actores institucionales, porque el vínculo comercial con Brasil es tan estrecho y fluido que lo que les afecta a ellos nos impacta de forma directa y automática a nosotros», sostuvo el gerente de la asociación.

El futuro de la producción mendocina
Con Brasil concentrando históricamente una parte sustancial de las exportaciones de ajo mendocino, la estabilidad del sector pende de un hilo diplomático y de la capacidad de Argentina para hacer valer los acuerdos del Mercosur. «El ajo es emblemático para Mendoza. Después del vino, es lo que más exportamos. El productor local hace un esfuerzo enorme en tecnología y calidad, pero no podemos competir contra precios que están por debajo de los costos de producción. En esta temporada, el productor brasileño recién empezará a percibir acabadamente el daño de esta medida», alertó Di Cesare.
«Necesitamos que se tome conciencia de que el antidumping es una herramienta avalada por la OMC (Organización Mundial del Comercio) para garantizar la competencia justa, y hoy su instrumentación está desapareciendo en el mercado del ajo», enfatizó en el tramo final de la comunicación.







