Alerta financiera: la mora en créditos familiares alcanza el 12,7% y expulsa a 7 millones de argentinos fuera del sistema bancario

El sistema financiero de la Argentina atraviesa una fase de profunda preocupación debido al persistente incremento en los índices de morosidad y endeudamiento de los hogares, un fenómeno que ya golpea de forma directa la dinámica de la economía real. De acuerdo con los últimos registros oficiales, la mora en los préstamos destinados a las familias trepó al 12,7%, lo que se traduce en un universo de aproximadamente 7 millones de ciudadanos atrapados en situaciones de atraso o irregularidad.

El panorama presenta una severa complejidad estructural, dado que gran parte de esta deuda se ha canalizado a través del ecosistema de empresas de tecnología financiera (Fintech) y billeteras virtuales, cuyos esquemas regulatorios laxos y tasas exorbitantes configuran un escenario crítico de «bola de nieve» financiera.

El impacto se ensaña especialmente con la población joven, donde el índice de morosidad roza el 40%. El abogado, consultor financiero y economista Pablo Ariel Das Neves analizó las causas de este proceso, desmenuzó las asimetrías de tasas entre los bancos y las plataformas digitales, y propuso reformas fiscales de fondo para evitar que una restricción excesiva del crédito formal termine asfixiando el consumo y hundiendo los niveles de producción nacional.

El abogado, consultor financiero y economista Pablo Ariel Das Neves analizó las causas de este proceso

Radiografía de una mora sostenida: la película detrás de la foto

Los indicadores demuestran que el escenario actual no obedece a un pico estacional o fortuito, sino que consolida una tendencia de deterioro continuo que arrastra casi dos años de acumulación. «La situación actual es sumamente preocupante. Si bien hoy por hoy la mora de las familias en los bancos alcanza el 12,7% según el último dato conocido, lo cierto es que esto representa solo la foto fija de un proceso mucho más largo. Venimos observando una película compleja donde este ya es el decimonoveno mes consecutivo de aumento de la morosidad. En su momento, en octubre de 2024, que fue el último mes antes de que comenzara esta fase de subas, estábamos hablando de un índice de apenas el 2,5%. Hoy, llegar al 12,7% significa que el problema se multiplicó por cinco, afectando de manera puntual a los presupuestos familiares», precisó Das Neves en una conversación que mantuvo con FM Vos 94.5.

«Del total de endeudamiento vigente, el 27% de las personas que tomaron algún tipo de asistencia financiera —lo que representa a 7 millones de personas aproximadamente— hoy por hoy, debido a los atrasos acumulados, ya no son sujetos de crédito bancario. Esto implica que son ciudadanos que han quedado completamente excluidos del circuito institucional formal», explicó.

«Si estas personas necesitan financiarse para cubrir sus necesidades básicas o compromisos, lamentablemente van a tener que recurrir al crédito extrabancario, es decir, a lo que comúnmente conocemos como financieras tradicionales, mutuales o prestamistas informales. Esta alternativa, lejos de aportar una solución, por lo general agrava gravemente el problema debido a que impone condiciones prácticamente leoninas y tasas de interés imposibles de afrontar», añadió.

El fenómeno Fintech y la alarmante brecha en el costo financiero

El auge de la digitalización económica ha facilitado el acceso a microcréditos inmediatos, pero la falta de regulaciones equivalentes a las del sector bancario tradicional ha dejado expuestos a los usuarios a costos de financiamiento severos. «Existen varios vectores críticos para analizar, y uno de los más importantes es el rol de las Fintech, ya que una gran parte del endeudamiento familiar se origina en estas plataformas y no directamente en el sistema bancario tradicional. El problema de fondo es que las Fintech operan bajo una regulación sustancialmente distinta a la de las entidades financieras bancarias. Esta asimetría normativa les otorga una mayor flexibilidad para otorgar micropréstamos rápidos sin la exigencia de previsiones o encajes estrictos», comentó el economista.

«Siempre que tengo la oportunidad de hablar con un medio masivo de comunicación no me canso de repetirle a la población un concepto clave: la gente tiene que fijarse detalladamente en cuál es el Costo Financiero Total (CFT) de lo que está firmando o aceptando con un click, y no mirar solamente la tasa de interés nominal. Por ejemplo, en la billetera virtual más grande de la Argentina, los costos de refinanciación llegan a situarse en el orden del 300% anual. Si uno contrasta esto con las tasas de los préstamos bancarios tradicionales, estas se ubican en torno al 70% u 80% anual, que de por sí son valores altísimos, pero la comparación de 300% frente a 80% deja al descubierto un desfasaje total que pulveriza cualquier economía doméstica y genera altos costos de refinanciación», analizó.

La trampa del consumo en la juventud y las asimetrías demográficas

Los datos desagregados por franjas etarias evidencian que el segmento de la juventud es el más vulnerable frente a este fenómeno, impulsado por hábitos de consumo digital y la falta de educación financiera. «Al segmentar el nivel de mora por edad, se observa que el universo que está casi en un 40% de irregularidad es el comprendido entre los 26 y 35 años; puntualmente el 39,3% de ellos está en mora. Estamos hablando de jóvenes que entraron con fuerza en el consumo masivo durante el tercer y cuarto trimestre de 2024, un período de fuerte boom de compras que lamentablemente no fue acompañado por una recomposición real de los salarios. La gente comenzó a percibir menos ingresos en términos reales mientras se endeudaba en condiciones desfavorables», observó el experto.

«Al cruzar las variables de ingreso real y empleo, vemos que estos jóvenes no tienen los recursos suficientes y terminan atrapados en una situación muy compleja porque se financian casi exclusivamente mediante billeteras virtuales», agregó.

«En contraposición, a medida que la pirámide poblacional avanza en edad, el nivel de morosidad desciende de manera lineal. El indicador de mora en los adultos mayores de 75 años es de apenas el 14,9%. Esta diferencia tan marcada con respecto al 39,3% de los jóvenes está directamente relacionada con las modalidades de consumo y el uso masivo de las aplicaciones Fintech», diferenció.

«En el segmento joven se genera una bola de nieve porque las herramientas digitales facilitan la toma de deuda inmediata sin medir las consecuencias. Ante este escenario, considero que resulta fundamental e indispensable que se empiece a dictar educación financiera elemental. La ciudadanía debe conocer a ciencia cierta cuál es el verdadero costo de un crédito tomado de forma digital», propuso en ese tramo de la comunicación.

Soluciones estructurales: consolidación de deuda y alivio impositivo

Para frenar el impacto recesivo que la caída del crédito genera sobre el consumo y la producción, los analistas sugieren una intervención combinada entre el sector público y privado orientada a reducir la carga impositiva. «Para solucionar esto se requieren dos o tres medidas urgentes. En primer término, los bancos tienen que diseñar y ofrecer programas de refinanciación que apunten a la consolidación de deudas. Esto significa permitir que un usuario unifique lo que le debe a distintas aplicaciones o prestamistas en una sola cuenta bancaria regulada para limpiar su legajo crediticio. Sin embargo, si en paralelo no se logra bajar la tasa de refinanciación de esos planes, en realidad solo se está pateando el problema hacia adelante», opinó Das Neves.

«Para reducir el costo de refinanciación es imperioso trabajar sobre el componente impositivo de los préstamos. Muchos créditos sufren una altísima carga fiscal por el impuesto a los Ingresos Brutos de las provincias; eliminar ese gravamen impactaría de forma inmediata a la baja en las tasas», resaltó.

«Los funcionarios del Banco Central sostienen que la morosidad ya tocó su techo en este ciclo y que la tendencia debería revertirse mediante la aplicación de políticas de crédito más selectivas y saludables. No obstante, hay que tener extremo cuidado al plantear un endurecimiento en la selección de los tomadores de crédito, porque esa política deja a 7 millones de personas fuera del sistema bancario tradicional de manera permanente», advirtió.

«No es viable sostener a un segmento de la población tan alto desprovisto de capacidad de financiamiento formal, ya que se los fuerza a volverse cautivos de financieras informales que solo van a empeorar su situación. El aumento de la morosidad ya está impactando con fuerza en el consumo, y una caída persistente en el consumo deprime la producción, obligando a los empresarios a producir menos. Ese es el principal peligro económico que enfrenta la Argentina hoy», concluyó.