Las persistentes temperaturas bajo cero registradas en todo el territorio nacional aceleraron el incremento estacional de las afecciones del sistema respiratorio, con un impacto directo y agresivo sobre la población de lactantes menores de un año. La bronquiolitis, cuadro clínico que ya contabiliza más de 35.000 casos en Argentina en lo que va del año, mantiene bajo presión a las guardias médicas y plantea un desafío histórico para el sistema sanitario.
El Dr. Néstor Vain, reconocido médico pediatra y neonatólogo, analizó cómo el frío extremo actúa como un factor predisponente al elevar el estrés biológico y deprimir las defensas orgánicas. Asimismo, el especialista remarcó la importancia crucial de la prevención, describió el funcionamiento de la vacunación materna obligatoria y abogó por la incorporación masiva del nuevo anticuerpo monoclonal nirsevimab para erradicar las internaciones por este virus en la salud pública.
«El frío es siempre un factor predisponente, fundamentalmente porque uno se estresa, aumenta los corticoides propios y eso baja las defensas. A esto se suma que la bronquiolitis es una enfermedad netamente estacional. Este año el brote empezó un poquito más tarde, pero el Virus Sincicial Respiratorio, que causa el 80% de estos cuadros en los lactantes menores de un año, empezó a incrementarse con fuerza en junio y ahora sigue creciendo, ayudado por las temperaturas muy bajas. Es una enfermedad sumamente agresiva», dijo el médico Néstor Vain a FM Vos 94.5.
«Lo peor es que uno nunca sabe a qué chico va a afectar más y a cuál menos. La bronquiolitis puede tomar a un bebé de tres meses que pese seis o siete kilos, que esté muy bien y sanito, y hacer verdaderos estragos; ese chico puede terminar requiriendo terapia intensiva, asistencia respiratoria y quedar con secuelas. En cambio, a otro chico exactamente igual, el mismo virus por ahí solo le produce un poco de mocos, tos y a los cuatro días está sano. Nadie está exento», advirtió.
«Los que llevamos años en esto sabemos lo que es tener las guardias repletas, no tener camas de terapia intensiva y haber tenido que dar apoyo respiratorio manual a un chico en una guardia porque no había respiradores disponibles, tanto en el sector público como en el privado», comentó.

El foco escolar y el decálogo de la prevención comunitaria
El regreso a las aulas y la interacción en los jardines de infantes o guarderías constituyen los principales vectores de circulación viral, donde los adultos y niños mayores actúan como transmisores asintomáticos hacia los más vulnerables. «Para cualquier virus respiratorio es fundamental el lavado de manos, promover la lactancia materna porque disminuye drásticamente las infecciones y, dentro de lo posible, evitar el hacinamiento. No hay que fabricar reuniones familiares multitudinarias en pleno invierno cuando siempre hay cuatro o cinco de nosotros que estamos resfriados. A un adulto ese virus le produce un simple moquito, pero a un lactante le provoca una bronquiolitis con una enorme dificultad respiratoria que va a requerir oxígeno, una sonda para alimentarse, un respirador o, en el peor de los casos, causarle la muerte», alertó.
«El ámbito educativo es un foco extremadamente importante. A veces estas medidas no se difunden lo suficiente en las escuelas, los jardines de infantes o las guarderías. Somos los adultos los que tenemos que obligarnos a cumplir con esto en todos los ámbitos. Si se manda al chico de cuatro años resfriado a la escuela, va a contagiar a los de dos o un año que están sanos, y el riesgo en el más chiquito es siempre mayor. Ni hablar de las guarderías con lactantes chicos que se contagian de los adultos de alrededor; a nosotros nos toca despacito, pero en el bebé la enfermedad es grave», graficó el doctor Vain.
Vacunación materna y el avance del anticuerpo monoclonal
El desarrollo de la inmunización científica ha abierto un nuevo paradigma en el país, permitiendo proteger al recién nacido desde el vientre materno y complementar su escudo biológico mediante ingeniería de anticuerpos inyectables. «Argentina fue el primer país del mundo en adoptar de forma obligatoria y gratuita la vacuna para la embarazada. Como el recién nacido no responde a esa inmunización, se vacuna a la madre en la última etapa del embarazo; ella necesita entre 15 y 20 días para generar una buena cantidad de anticuerpos que pasen al bebé a través de la placenta. Cuando el niño nace, cuenta con esa protección que disminuye el riesgo de bronquiolitis por virus sincicial», destacó el reconocido pediatra.
«Sin embargo, esta protección es muy fuerte los primeros tres meses y luego empieza a caer, protegiendo parcialmente hasta los seis meses», aclaró.
«Como esta vacuna es estacional y su cobertura en salud pública llega al 60% o 70% de las madres, la disminución global de la enfermedad se estancó en un 30% a 35%. Por eso, esta estrategia debe complementarse con el anticuerpo monoclonal Nirsevimab (cuyo nombre comercial es Veifortus), autorizado hace más de un año. Administrado a los chicos que nacen en invierno y cuyas madres no fueron vacunadas, o a los lactantes menores de ocho meses, disminuye en un 80% a 85% las chances de contraer la enfermedad«, estimó el doctor y neonatólogo.
«Una estrategia combinada sacaría este problema de la salud pública. Provincias como Córdoba ya lo adoptaron cubierto por el Estado, y en el sector privado algunas obras sociales lo reconocen. Aunque se genera una situación de inequidad incómoda para los pediatras debido a su costo, tenemos la obligación ética de informar a las familias que esta herramienta existe», completó.







