Alfabetización: tan central como descuidada

En 1966, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) proclamó el 8 de septiembre como el Día Internacional de la Alfabetización.  

Según el organismo, esta fecha debería ser una oportunidad para que los gobiernos, la sociedad civil y otras partes interesadas destaquen los avances en las tasas mundiales de alfabetización y reflexionen sobre los problemas que quedan por superar en este campo. La alfabetización es un componente clave para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible, dentro del marco de la Agenda 2030 de la ONU.  

Este año, la jornada se conmemorará bajo el lema: «Alfabetización para una recuperación centrada en el ser humano: Reducción de la brecha digital». Y es que la crisis desatada por la pandemia de Covid-19 ha magnificado las desigualdades preexistentes en el acceso a oportunidades significativas de aprendizaje de la alfabetización, de jóvenes y adultos. Por otra parte, el rápido cambio hacia la educación a distancia también puso de relieve la persistente brecha digital en términos de conectividad, infraestructura y capacidad para participar en la tecnología, así como las disparidades en otros servicios, como el acceso a la electricidad, que tiene opciones de aprendizaje limitadas. 

La alfabetización empodera a las personas, les permite participar plenamente en la sociedad y contribuye a mejorar los medios de vida, ayuda a una mayor participación en el mercado laboral, mejora la salud y la nutrición de los niños y la familia, reduce la pobreza y amplía las oportunidades de vida.  

Sin embargo, a nivel mundial, al menos 773 millones de jóvenes y adultos aún no saben leer ni escribir y 250 millones de niños no logran adquirir las habilidades básicas de alfabetización. Esto da como resultado la exclusión de los jóvenes y adultos poco alfabetizados y poco calificados de la participación plena en sus comunidades y sociedades. Este es un dato que los dirigentes del mundo entero deberían tomar en cuenta y ocuparse honestamente en pos de llevar a la práctica este derecho humano fundamental en el mundo moderno.