Alivio temporal para el campo por la baja de retenciones pero reparos a la apertura de importaciones de productos terminados

El gobierno nacional anunció el jueves pasado una medida que busca brindar un respiro al sector agropecuario: la reducción temporal de las retenciones a los principales cultivos. Esta decisión, que entrará en vigencia a partir del 27 de enero y por seis meses, responde a las demandas del sector, que ha visto mermar sus ingresos debido a la caída de los precios internacionales de los commodities. La soja, uno de los cultivos más importantes del país, verá reducida su alícuota del 33% al 26%. De igual manera, se aplicarán rebajas a otros productos como el trigo, el maíz y el girasol.

Con respecto a este tema, en diálogo con la emisora radial FM Vos 94.5, el gerente de la Cámara de Comercio Exterior de Cuyo, Mario Bustos Carra, analizó el alcance del anuncio.

«Esta medida es una buena señal para el campo y para algunas economías regionales. En el caso de la región de Cuyo, el anunció no nos impacta tanto porque no tenemos muchos productos con retenciones. Con esa resolución se van a ver beneficiados los principales sectores productivos de cultivos como soja, porotos, aceite, harina, trigo, cebada, sorgo, maíz y girasol. En ese sentido, las alícuotas de las retenciones a la soja (producto emblemático) bajarán de 33% a 26%; las de los derivados de la soja se reducirán de 31% a 24,5%. Aunque se trate de una medida temporal, me parece que es un buen indicio para esos sectores», dijo Mario Bustos Carra al principio de la nota.

«Es una mejora sin dudas, pero desde mi punto de vista se deben eliminar del todo. Las retenciones son un impuesto totalmente retrógrado, es un gravamen que se aplica solamente en ocho países del mundo, los cuales no tienen una economía abierta. Esperemos que el gobierno cumpla con su palabra, y que cuando el país se estabilice se quiten totalmente. Los sectores productivos de la economía necesitan apoyo y menos impuestos», aseguró.

Por otra parte, sostuvo que esta medida impulsada por el gobierno nacional, en parte, apunta a reducir las tensiones que se habían generado con el campo. «En estos últimos días, el discurso del gobierno actual era parecido al de la gestión anterior. Incluso, la Mesa de Enlace había tomado una postura similar a la que tomó durante la presidencia de Alberto Fernández. Me parece que hay que empezar a derivar el ajuste a otros sectores, que todavía no están afectados. Si bien Milei recibió al país en una situación muy complicada, se puede decir que durante un año alcanzó algunos logros importantes como la reducción del gasto y de la inflación. Lo malo es que el costo de ese ajuste no lo pagó la casta, sino el pueblo. El mayor peso de ese ajuste lo cargó el sector de los jubilados, Pymes y clase media», observó Bustos Carra.

En contraposición, y con respecto a otro tema, el entrevistado se mostró a favor de la decisión de Luis Caputo de darle libre a la apertura de las importaciones. «Muchas medidas pueden ser buenas si son bien aplicadas. Antes de Milei, Argentina poseía una economía cerrada hacia el mundo. De a poco, la actual gestión fue abriendo las importaciones. El 80 % de las mismas están destinadas a los insumos y la producción nacional. Solamente el 20 % se destina a bienes y consumo, que incluye al sector automotriz. La apertura que hizo este gobierno facilitando el acceso a muchos insumos fue algo buenísimo porque después de mucho tiempo las industrias y empresas pudieron empezar a reponer sus stocks», explicó.

«El problema es cuando se abren las importaciones al producto terminado. En ese caso, el primer producto que acusó el golpe fue el tomate. Aparecieron ofertas que hacen que sea más económico importarlo que producirlo en el país. En esto es donde tenemos que tener mayor cuidado porque se puede ir presentando un efecto no deseado», advirtió.

«La industria de alimentos y bebida, el cual representa cerca del 35 % de las exportaciones del país, carga con una presión tributaria promedio del 47 %. Con semejante carga tributaria cualquier producto puede ingresar más barato. Hay normas que son buenas en su esencia, pero hay que tener cuidado en cómo se usan. Nosotros tenemos el pensamiento de que hay que empezar a equilibrar la cancha. Lo que pedimos es que haya igualdad de condiciones. Si se permite el ingreso de un producto extranjero a un menor valor, a la par se deberían bajar los impuestos a la producción nacional. De eso se trata la libre competencia», definió conceptualmente el gerente de la Cámara de Comercio Exterior.

En ese mismo sentido, expuso que hay que valorar el esfuerzo del empresariado argentino. «Muchos sectores le ponen empeño para aumentar los niveles de producción con grandes inversiones, como es el caso de Mendoza que incorporó la cosecha mecánica del tomate. Ahora bien, si dejan entrar los productos a un precio más barato todo ese esfuerzo se pierde. En el presente, una situación similar está pasando con los limones. Son todas cuestiones que hay que tener en cuenta», apuntó.

Por último, hizo una radiografía general de la situación actual del país en relación a la gestión de Milei. «Pienso que el gobierno viene un poco demorado en lo que concierne a la reforma laboral y tributaria. Hay dos formas de inyectarle dinero a la gente. Una generando trabajo, y la otra recuperando el poder adquisitivo. La quita de los impuestos es esencial para que el empresariado pueda seguir invirtiendo en el país. Hay que apoyar a los productores con un plan a largo plazo. Si no hay producción no hay industria», concluyó.