La situación de la salud mental en Mendoza atraviesa un momento de alta demanda, con niveles de ocupación de camas que se mantienen elevados y un sistema que, si bien logra responder, trabaja bajo presión constante.
Así lo explicó el Manuel Vilapriño, director del área de Salud Mental y Consumos Problemáticos del Ministerio de Salud, quien detalló a Diario San Rafael y FM Vos 94.5 que “la variable de ocupación de camas fluctúa; generalmente la tenemos entre el 82 y el 85 por ciento, aunque ha llegado al 97 o 98 por ciento”.
En ese sentido, el funcionario remarcó que se trata de niveles significativos dentro del sistema sanitario. “Nosotros decimos que por encima de 85 ya es significativa”, indicó, al tiempo que explicó que ese porcentaje permite cierto margen operativo, aunque deja en evidencia la fuerte demanda existente.
A pesar de este escenario, Vilapriño destacó que el sistema no ha colapsado gracias al funcionamiento en red de los efectores de salud en toda la provincia. “La red, hoy por hoy, soporta la presión”, afirmó, y explicó que cuando no hay disponibilidad en un hospital, los pacientes pueden ser derivados a otros centros. Sin embargo, advirtió que “hay una demanda muy importante de urgencias y de descompensaciones”, lo que obliga en muchos casos a recurrir a la internación.

Un aumento sostenido en la demanda
El crecimiento de esta problemática no es reciente. Según el especialista, se trata de una tendencia sostenida en el tiempo. “Hay un aumento progresivo de la demanda que no es de ahora, ni siquiera es únicamente pospandemia”, sostuvo. No obstante, reconoció que el contexto sanitario global tuvo un impacto clave: “Con la pandemia se visibilizó mucho más, se extendió mucho más, se duplicaron y triplicaron los cuadros”.
Entre las principales afecciones que se incrementaron, mencionó los trastornos de ansiedad, la depresión, el consumo de sustancias y los cuadros vinculados a la suicidalidad. “Han aumentado significativamente”, aseguró, y agregó que estos datos coinciden con estudios realizados en los últimos años.
Vilapriño también hizo hincapié en que, incluso antes de la pandemia, la situación ya era preocupante. “En la prepandemia ya veníamos complicados, lo que pasa es que no estaba visibilizado como ahora”, explicó. En ese marco, subrayó que actualmente la demanda no solo impacta en los hospitales especializados, sino también en los generales. “Los hospitales generales están también desbordados de la demanda en salud mental”, afirmó.

Trastornos de ansiedad: cifras y diagnóstico
Consultado sobre si este fenómeno se replica en el ámbito privado, fue contundente: “En líneas generales la demanda es altísima, no solamente para la psiquiatría sino para todo el campo de la salud mental”.
En cuanto a las patologías más frecuentes, el profesional señaló que predominan los trastornos afectivos y de ansiedad. En este último caso, aportó un dato relevante: “En la Argentina, el 40 por ciento aproximadamente de la población padece trastornos de ansiedad”.
A partir de ello, explicó la diferencia entre la ansiedad como respuesta normal y su manifestación patológica. “Hay una ansiedad que es normal y una ansiedad que no lo es”, indicó. Sobre la primera, detalló que “es una señal de alarma que se le da al cuerpo para que reaccione y se cuide”, mientras que la segunda aparece cuando interfiere en la vida cotidiana. “Dejan de ser normales cuando en vez de facilitar el funcionamiento, comprometen el funcionamiento”, sostuvo.
Impacto en la vida cotidiana y prevención
En ese sentido, describió algunas de las consecuencias más habituales: “No nos deja dormir bien, no nos deja estar tranquilos, no nos deja tomar decisiones de manera adecuada”.
Entre los trastornos de ansiedad más comunes mencionó el trastorno de pánico, las fobias, el estrés postraumático y el trastorno de ansiedad generalizada. Este último, según explicó, suele comenzar a edades tempranas: “Empieza entre los 12 y 18 años” y muchas veces no es detectado a tiempo, ya que “pasan desapercibidos porque se confunden con la personalidad del sujeto”.
Finalmente, Vilapriño remarcó la necesidad de un abordaje integral que involucre a toda la sociedad. “El cambio real y fundamental tiene que venir desde el núcleo de la sociedad”, expresó, y concluyó con una advertencia clara sobre el escenario actual: “Esto ha venido para quedarse”.







