Amante de la naturaleza: con 62 años caminó entre los cerros durante 8 días y unió los cañones del Diamante y Atuel

Días atrás, Nito Leza, un hombre de 62 años que forma parte del Club Andino Sosneado, caminó más 180 kilómetros para unir Agua del Toro con Valle Grande. Durante este trayecto, escaló muchos cerros de manera solitaria y les hizo frente a algunas contingencias climáticas.

En FM Vos 94.5, conversamos con él, quien nos contó sus experiencias vividas durante esta aventura. “La travesía duró siete noches y ocho días, comenzó el sábado 22 de octubre y terminó el 29. Inicié el circuito en Agua del Toro, en la zona que comprende la presa El Baqueano. Desde allí hice este trayecto, siempre tratando de subir la mayor cantidad de cumbres posibles hasta llegar al cerro Victoria de Valle Grande. Caminé solo, pero acompañado por Dios. Por otra parte, mis familiares y amigos seguían mis pasos mediante la tecnología, cuando la señal lo permitía», expresó al principio del reportaje.

«Esto nació por un motivo muy lindo, y es que en la Villa 25 de Mayo somos unos privilegiados, ya que tenemos un mirador muy especial que se ubica en la subida de Los Caracoles. Desde allí, los oriundos de este distrito, observamos el paisaje durante las estaciones, sobre todo el otoño, que es muy bello. Desde este lugar, miré los cerros y un día se me ocurrió pensar lo bonito que sería caminar por encima de ellos. Entonces, como soy una persona que conoce mucho el campo, me largué a hacerlo. Incluso, el año pasado hice una caminata que duró cinco días, pero no subí tantas cumbres como en esta oportunidad. La altura de las mismas es de aproximadamente unos 1600 metros. No es el Aconcagua», agregó con humor.

Después, en un tono más serio, indicó que para realizar este tipo de actividades se requiere de mucha preparación física. «Yo camino, desde hace mucho tiempo, una gran cantidad de horas por día. Todos los fines de semana me voy al campo a caminar. Me gusta mucho poder disfrutar de la naturaleza. En ese sentido soy un privilegiado, porque tengo 62 años y puedo seguir haciendo lo que me gusta. Siempre camino solo. En este caso, en la zona del Cerro Bola mi familia se acercó para abastecerme de algunos comestibles y agua potable, ya que a esa altura no tenía más. También vinieron unos amigos que me brindaron una serenata. La verdad, que te canten en un lugar así, te da una fuerza extra. Son cosas que suceden espontáneamente y deben ser valoradas», remarcó Leza.

«Yo llevo conmigo una carpa chica, comida enlatada y productos para cocinar. Tenía hecho mi fogón y en medio de la nada, de repente, escuché que sonaba una guitarra. Eran las ocho de la noche, mis amigos saben que me acuesto muy temprano, ya que mis caminatas se inician tipo cinco o seis de la mañana. De ese modo rinde más el tiempo. Hice unos 25 kilómetros por día, quizás en medio de la ciudad parecen pocos, pero en el contexto de esa geografía es totalmente distinto. Uno no debe exigir el cuerpo más de lo que puede y tiene que descansar bien», añadió Nito.

«Esto de las serenatas es una costumbre que tenemos con la familia, desde la época de mis abuelos. Se festeja al otro con una tonada. Es algo que no tiene precio: Amor con amor se paga y tonada con tonada», citó el entrevistado.

Para finalizar, indicó que, para realizar este tipo de prácticas, los individuos se deben preparar como corresponde y tomar los recaudos necesarios. «Antes de salir y emprender estas aventuras, me hago un chequeo general, que incluye un electrocardiograma. Después, por un tema de seguridad, yo nunca me saco el casco en ningún momento. Uno debe saber que un golpe o una caída, te exponen a un riesgo grande. Es una aventura linda, que si no se toman las precauciones debidas del caso se transforma en una actividad peligrosa. De todas formas, es una linda travesía, quienes lo deseen pueden ver esta experiencia en el canal de YouTube “vivi-nito Leza”. Allí se pueden observar algunas de las imágenes de las cumbres», finalizó.