La investigación por el homicidio ocurrido durante la madrugada del sábado en el barrio Unimev de San Rafael permitió esclarecer buena parte de lo sucedido. Cristian Jacobsen, conocido como “El Lobito”, está acusado de haber golpeado reiteradamente en la cabeza a Leandro Javier Manzano, provocándole un traumatismo craneal severo que terminó con su vida. Ambos mantenían una relación de amistad, aunque también arrastraban diferencias que habrían motivado discusiones frecuentes.
El crimen de Leandro Javier Manzano, de 48 años, ocurrido en una vivienda de calle Recabarren al 1300, comienza a tener una reconstrucción más precisa a partir de los elementos reunidos por los investigadores y las actuaciones judiciales desarrolladas durante el fin de semana.
Según pudo conocer Diario San Rafael a través de fuentes judiciales, la investigación permitió reconstruir gran parte de lo ocurrido aquella madrugada, en un contexto atravesado por el consumo de alcohol y drogas. Sin embargo, todavía existe un intervalo de aproximadamente dos horas y media, entre las 4.20 y las 6.50, sobre el cual no se ha logrado establecer con precisión la secuencia de acontecimientos.
En ese escenario, la Justicia avanzó contra Cristian Jacobsen, conocido como “El Lobito” (foto), quien se desempeñaba como cuidador del padre de la víctima y mantenía una relación de amistad con Manzano. El progenitor de Manzano se encontraba bajo internacion domiciliaria en la misma propiedad donde se suscitaron los hechos.
De acuerdo con la hipótesis de la acusación, durante aquella madrugada se habría reeditado una discusión entre ambos, producto de diferencias que no eran nuevas. Lo que comenzó como otro enfrentamiento verbal habría derivado en una agresión física de extrema violencia.

Jacobsen está acusado de haber golpeado reiteradamente a Manzano en el cráneo, provocándole lesiones que ocasionaron su muerte por un traumatismo craneal severo.
Por el momento, la calificación legal atribuida es la de homicidio simple, contemplado en el artículo 79 del Código Penal argentino, sin que hasta ahora se hayan incorporado circunstancias agravantes.
Una amistad atravesada por discusiones
Uno de los aspectos que cobra relevancia en la reconstrucción del crimen es el vínculo que existía entre la víctima y el acusado. Lejos de tratarse de dos desconocidos, Manzano y Jacobsen eran amigos y compartían un entorno de confianza, aunque mantenían diferencias que, según los elementos reunidos en la investigación, habían dado lugar a discusiones frecuentes.
El consumo de alcohol y drogas forma parte del contexto que se analiza para comprender lo ocurrido aquella madrugada. No obstante, todavía no se ha determinado qué circunstancia puntual desencadenó la agresión que terminó con la vida de Manzano.
Los investigadores buscan completar la secuencia temporal de los hechos, especialmente durante el período comprendido entre las 4.20 y las 6.50, que continúa representando uno de los principales interrogantes de la causa.
La hipótesis de una tercera persona que perdió fuerza
Durante el domingo también se evaluó una posible línea investigativa relacionada con la intervención de una tercera persona.
Concretamente, se analizó la posibilidad de que alguien hubiera escalado una medianera y abandonado la propiedad por los fondos, lo que abría un interrogante sobre la eventual participación de otra persona en el episodio.
Sin embargo, esa hipótesis fue descartada al no encontrarse indicios que permitieran sostenerla.
De esta manera, los elementos reunidos hasta el momento orientan la investigación hacia la presunta responsabilidad de Jacobsen, sin evidencias que permitan involucrar a otras personas en el ataque mortal.
El hallazgo que puso en marcha la investigación
El caso salió a la luz el sábado 17 de octubre, alrededor de las 6.53, cuando un llamado al 911 alertó sobre la presencia de un hombre que no reaccionaba en una vivienda de calle Recabarren, en el barrio Unimev.
Al llegar al domicilio, efectivos de la Comisaría 32ª encontraron a Leandro Javier Manzano tendido en el patio, sin signos vitales y con lesiones compatibles con una violenta agresión.
La escena presentaba manchas de sangre tanto en el cuerpo de la víctima como en las paredes y el suelo, situación que motivó la inmediata preservación del lugar y la intervención de Policía Científica.
En las primeras horas de la investigación fueron demorados dos hombres, mientras la Justicia procuraba establecer las circunstancias en las que se había producido el homicidio.
Con el avance de las actuaciones, las sospechas se concentraron sobre Jacobsen, acusado ahora de haber provocado la muerte de quien hasta entonces era su amigo.
La causa continúa abierta y, aunque los investigadores consideran que buena parte de aquella madrugada pudo ser reconstruida, todavía resta esclarecer qué sucedió durante el intervalo horario sobre el que persisten interrogantes.
La acusación por homicidio simple constituye, por ahora, el principal avance judicial en un caso que volvió a conmocionar a San Rafael y que tuvo como escenario una relación personal marcada por la confianza, los conflictos recurrentes y un desenlace de extrema violencia.


