Amor en dictadura: cartas y una palabra clave

La historia de Catalina Lina Garraza y David Mazal comenzó entre rejas, en plena dictadura militar. Ella estaba detenida en la cárcel de Devoto; él, en la Unidad 9 de La Plata. Sin haberse visto nunca, iniciaron un vínculo a través de cartas que, con el tiempo, se transformó en amor.

Ambos habían sido militantes políticos en los años setenta y fueron detenidos tras el golpe de 1976. Lina provenía de una familia atravesada por la militancia social y sindical en San Luis, mientras que David había comenzado su participación política desde muy joven en organizaciones estudiantiles. La represión impactó de lleno en sus vidas: detenciones, traslados, torturas y años de prisión marcaron su historia.

En ese contexto hostil, el intercambio epistolar fue una forma de resistencia. Las cartas pasaban por controles estrictos, eran leídas y demoradas, pero aun así lograban sostener un lazo. El padre de Lina, también detenido, funcionó como intermediario. Allí nació una clave secreta: cuando aparecía la palabra “mariposa”, significaba que el mensaje era de David.

Cartas, resistencia y un vínculo que creció

Dentro de la cárcel de Devoto, Lina formó parte de una comunidad de presas políticas que resistía colectivamente. A pesar de las condiciones extremas, organizaban actividades, compartían información y buscaban mantener la conexión con el mundo exterior. Esa red fue clave para sobrevivir al encierro.

Mientras tanto, la relación con David se profundizaba. En las cartas se contaban sus vidas, compartían ideas políticas, recuerdos y proyectos. Sin contacto físico, el vínculo creció sostenido por la palabra escrita.

El primer encuentro visual ocurrió cuando él fue trasladado a Devoto y pudieron verse a la distancia. Pero el reencuentro real llegó en diciembre de 1983, tras la recuperación de la libertad. Se abrazaron por primera vez en la terminal de Retiro, después de más de siete años de relación construida en papel.

Con el regreso de la democracia, decidieron vivir juntos, formaron una familia y continuaron vinculados a la militancia. Su historia fue reconstruida años después en el documental Proyecto Mariposa, que narra cómo, en medio del terrorismo de Estado, lograron sostener un vínculo afectivo.

Más allá del contexto histórico, el relato condensa una experiencia íntima atravesada por la violencia política. Cartas que cruzaron cárceles, una palabra que burló la censura y una historia que, como esa mariposa, logró sobrevivir al horror.