Tras la eliminación del cepo cambiario y la consecuente fluctuación del dólar se abrió una serie de interrogantes con respecto al futuro de la economía argentina y su impacto en la vida cotidiana del ciudadano de a pie. En torno a este tema, la emisora radial FM Vos 94.5 entrevistó al economista Nicolás Torres, de la consultora EconoTrends, quien ofreció una perspectiva detallada sobre la evolución de los precios de alimentos y otros productos esenciales que se venden en los supermercados.
«Junto a mi colega, Samuel Kaplan, hemos realizado un estudio pormenorizado sobre la dinámica de los precios y la incidencia del dólar flotante. Más allá de todo, pudimos visualizar que prácticamente no hubo ningún movimiento llamativo de precios en alimentos. Sí hubo fuertes aumentos de la carne, pero en los primeros meses del año. En el caso de las verduras, los aumentos que se dieron por una cuestión de estacionalidad se desaceleraron y ahora la tendencia es hacia la baja», dijo Nicolás Torres al principio del reportaje.
Ante la consulta sobre si las medidas económicas habían quedado neutralizadas en términos de precios, el economista destacó una estrategia comercial particular de los supermercados: «Desde hace un año la política comercial de los supermercados ha sido la de poner un precio de lista alto, pero aplicando una política de descuentos aleatoria. Dichos descuentos están a veces en el orden del 30% con relación a ese precio de lista», observó. «Si bien los precios de lista son elevados, los consumidores que acceden a los descuentos y promociones bancarias pueden obtener precios bastante razonables. Sin embargo, los precios de referencia continúan siendo altos», declaró.
En este contexto, Torres brindó un consejo a los consumidores. «Se viene el tiempo en el que uno tiene que cuidar los ingresos propios. Si uno detecta que hay cosas que tienen valores excesivos, hay que esperar o consumir otro artículo en reemplazo», sugirió.
Asimismo, celebró la reacción de los supermercados ante las nuevas listas de precios. «Es la primera vez en mucho tiempo que las cadenas de supermercados paran la pelota y recalculan precios. Ha sido una señal muy sana porque salieron en defensa de los consumidores», destacó el economista.
Por otro lado, desmintió categóricamente la información sobre una caída del 40% en el consumo de vino, calificándola de un título amarillista. «Si uno toma los datos oficiales del Instituto Nacional de Vitivinicultura observa que, en los primeros tres meses de este año con respecto al año pasado, aumentó 4,6% el consumo de vinos en volumen», aseguró.
Finalmente, se refirió a la política de apertura de importaciones impulsada por el gobierno para bajar los precios. «Hay frases que tienen un enorme impacto mediático, si bien las importaciones están más libres que en el pasado reciente, en lo que respecta a los alimentos, Argentina tiene un potencial competitivo enorme. Por eso, cuando concluya esta etapa de ilusión monetaria constante en lo que respecta al tipo de cambio, la gente va a visualizar los costos concedidos y va a estar de acuerdo en poder competir. Igualmente, a la Argentina todavía le quedan muchos deberes por realizar, todos los gobiernos, tanto locales como provinciales, tienen que hacer un esfuerzo y, por supuesto, la Nación también», concluyó.






