En línea con otras consultoras, el IPC (Índice de precios al consumidor) de Libertad y Progreso de diciembre arrojó un avance del 5,2% mensual, registrando un aumento por debajo del 6% por segunda vez consecutiva y acelerando levemente respecto al 4,9% de noviembre.
Eugenio Marí, economista y jefe de esa fundación, dialogó con FM Vos 94.5 y analizó el año 2022 en materia económica inflacionaria.
«Para el mes de diciembre, nuestra medición de precios nos mostró una variación mensual de 5,2 %, lo que indica una leve aceleración con respecto al mes de noviembre que fue del 4.9 %. Lo más relevante es observar cómo cerró el año. La inflación anual prácticamente ha sido del 95%. Este dato convierte al 2022 en al año con mayor inflación desde que sucedió la hiperinflación en 1990. Estamos en un escenario inflacionario muy complicado. Incluso, duplicó a los procesos inflacionarios del 2019 y 2021 que tuvieron una marca cercana al 50%. De todas formas, lo más preocupante es la perspectiva de cara al futuro», advirtió de entrada Eugenio Marí.
«Desde nuestra fundación pudimos analizar que la inflación se va acelerar un poco más. En el 2023 cerraría en un 106 %. Muy lejos de lo que proyectó el gobierno nacional en su presupuesto, que señaló una inflación anual que rondaría el 60%. Ningún organismo privado está manejando esos niveles de inflación, todas señalan al menos un 100% de inflación para este año. Por eso, las paritarias salariales se están moviendo en tres dígitos. La pauta inflacionaria del 60% no está siendo creíble ni operativa. No es real», destacó el jefe de la Fundación Libertad y Progreso.
Luego, se refirió a los principales factores que influyen en esta dinámica inflacionaria. «Esto es básicamente un juego de oferta y demanda. Uno piensa la inflación en base a si el dinero vale más o menos. Si el dinero pierde su valor, cada vez necesitamos más pesos para comprar el azúcar, el agua y las galletitas. Ahora bien, esa pérdida del valor de nuestra moneda se da por un desequilibrio entre la oferta y la demanda. Es decir, tenemos un Banco Central que se convirtió en una subsidiaria del Tesoro Nacional y del gobierno nacional, entonces imprime billetes para darlos al Tesoro o prestárselos indirectamente. Del otro lado estamos los argentinos que vemos un proceso inflacionario que se va acelerando, razón por la cual en vez de demandar más pesos, se busca sacarlos de encima porque pierden su valor. Las familias cobran y van rápidamente al supermercado, ya que entienden que si se quedan con los pesos, están perdiendo. Si mezclamos un Banco Central que imprime cada vez más pesos con gente que no los quiere, se obtiene como resultado una moneda que pierde su valor constantemente. Así es el proceso de la inflación», explicó de forma detallada Marí.
Además, habló sobre el contexto macroeconómico y la tensión que se vive en los mercados de cambio. «Hay que observar lo que sucedió en diciembre para detenernos y analizar lo que pasó con el dólar soja 2. El Banco Central compró divisas, pero no vendió. La no venta de divisas fue un golpazo tremendo para las importaciones, las cuales en un 80 % son insumos productivos. Todo esto tiene su correlato en términos de actividad económica, por lo tanto, el gobierno está en una especie de trampa que fue armada por ellos mismos. Entonces, el cepo cambiario le impide acumular divisas de manera sostenible, por lo que va acumulando por tramos a expensas de no vender dólares. No vender esta moneda implica que haya escasez de productos y de insumos», analizó el economista.
«Como consecuencia, todo esto tiene su impacto en la oferta de los mercados, por eso el precio de algunos bienes se disparan. Un ejemplo es lo que sucede con los repuestos de los automóviles y las motos, sus valores están por las nubes, pero es por la escasez de los insumos, ya sean importados o de producción nacional. La realidad es que hoy el mercado cambiario es un ‘despiole’, por lo cual es imposible pensar en una baja sostenida de los precios», añadió a modo de cierre.







