La cantidad de dólares que demanda la industria automotriz para producir en un mercado exportador que continúa creciendo preocupa profundamente al sector, porque el horizonte de funcionamiento de las empresas automotrices se ve cada vez más negro. Desde FM Vos (94.5) y Diario San Rafael entrevistamos a un especialista en el tema, el ingeniero Miguel Ponce, economista y director del Centro de Estudios para el Comercio Exterior Siglo XXI.
“Es un tema que se agrava con cada hora que pasa. Para que la gente comprenda cuál es el conflicto, hay una resolución del Banco Central que impone topes a la cantidad de dólares que las automotrices pueden solicitar para importar insumos y repuestos. Es menester aclarar que cuando se piden dólares al Banco Central, técnicamente estamos trabajando en el MULC (Mercado Único Libre de Cambios), que se maneja con el dólar oficial.
El planteo es que cada importador, a lo largo de este año, podía pedir dólares en este mercado en un monto no superior al 5% de lo que importó el año pasado, o al 70% del año en que importó más. Pero si planteamos que desde el año pasado hasta ahora el objetivo de producción era crecer más de un 35%, y se les brinda a las empresas la posibilidad de comprar solo un 5% más de dólares, se rompe una regla del comercio exterior que se llama uno-tres; esto implica que por cada punto de crecimiento de la producción, hay que prever que debe importarse 3% más de insumos para poder producir.
Está claro que la balanza se inclinó hacia los autos nacionales, porque a principios de año se prohibió el ingreso de autos importados que no tuvieran una planta terminal en la Argentina.
Obviamente esto implica más divisas y contradice muy fuertemente el discurso oficial. Recordemos que el presidente Alberto Fernández durante toda su campaña habló que antes había un 70% de autos importados contra un 30% de nacionales que se patentaban en Argentina y que ese porcentual en dos años había cambiado a un 50-50. Es decir, que el incremento de los patentamientos de autos nacionales ha crecido de manera muy importante, y del mismo modo la participación de las empresas autopartistas. Está claro que la balanza se inclinó hacia los autos nacionales, porque a principios de año se prohibió el ingreso de autos importados que no tuvieran una planta terminal en la Argentina. Esa fue la punta del iceberg de lo que está ocurriendo ahora.
Lo tremendo es que es un círculo vicioso porque se necesitan dólares para importar insumos, pero a su vez esos dólares que se generan en una industria netamente exportadora, al faltar, frenan el ingreso de dólares para seguir produciendo. Los tres gremios que están alrededor de la industria automotriz, el de los trabajadores y los de las dos cámaras de la industria automotriz, están muy preocupados por lo que se viene, ya que si en el mayor momento de liquidación de las exportaciones de la cadena alimentaria al Banco Central le siguen faltando dólares, esto hace pensar que en menos de 15 días estaremos inmersos en una crisis que alterará uno de los sectores emblemáticos de la ‘recuperación’”.







