Aprender en política

En un año electoral como el que recorremos, las prácticas proselitistas siguen dando tela para cortar. Con la discusión siempre latente acerca de la conveniencia o no de las PASO o las viejas conductas de la mala política –campañas sucias, promesas que nunca se cumplirán, espejitos de colores, etcétera– mostrando nuevos capítulos, el fenómeno deja, al parecer, un aspecto poco desarrollado: la educación cívica de nuestra sociedad.
Más allá de las conveniencias partidarias y las luchas con los adversarios de turno en pos de captar la voluntad popular y los puestos de poder, la parte importante de la sociedad que no participa en las justas electorales más que como elector –con la importancia que ello tiene– no siempre demuestra un conocimiento ni un compromiso acabado para con esa trascendente acción.
En ese sentido, y anteponiendo que el compromiso personal es fundamental, el sistema educativo formal debería cumplir una misión difícil y amplia pero imprescindible, como lo es la formación de ciudadanos integrantes de una sociedad, responsables, críticos y transformadores. Así, por caso, la vieja materia “Instrucción Cívica” debería volver a los currículos y, aggiornada, formar a las generaciones venideras respecto de la importancia de vivir en una comunidad organizada, respetar las instituciones republicanas y saber elegir la mejor opción entre los pretensos gobernantes.
La democracia bien entendida es la expresión privilegiada y típica de la solidaridad entre persona y sociedad. Formar en esa materia a la ciudadanía es clave para la valoración del sistema democrático y su conocimiento es esencial para ejercer los derechos y cumplir con las obligaciones que este impone.
Claro está que la tarea no es únicamente de la escuela. Sin la abierta competencia entre fuerzas sociales y agrupaciones políticas no hay democracia y, por tanto, ha de existir el compromiso y esfuerzo de la familia y del resto de la sociedad civil y partidaria para lograr una comunidad informada y formada que, en definitiva y desde ese crecimiento, no solo elija mejor a sus representantes sino que sea la cuna de nuevos y mejores dirigentes.