Aprender: Mendoza rechaza la postergación de las pruebas y analiza implementar un plan B

Las autoridades provinciales quieren saber cuál es la calidad educativa de sus alumnos y el impacto que ha tenido la pandemia del nuevo coronavirus, más allá de ser una de las primeras jurisdicciones en retomar las clases presenciales y defenderlas frente a los cuestionamientos de la Casa Rosada.

Por eso, mientras el gobierno nacional decidió suspender este año las Pruebas Aprender y postergarlas para el año próximo, en la provincia quieren las evaluaciones y analizan implementar un “plan B” para los próximos mes.

Así lo manifestaron desde el gobierno escolar local. De hecho, el titular de la Dirección General de Escuelas (DGE), José Thomas, comunicó en los últimos días su impresión sobre la postura del Ejecutivo nacional, y empezó a poner sobre la mesa alternativas para que el alumnado pueda ser evaluado, por lo que espera que se abra la discusión en los próximos encuentros en el Consejo Federal de Educación. También, el funcionario afirmó que existen herramientas tecnológicas para no dejar pasar la oportunidad de evaluar a los chicos, posiblemente en noviembre próximo. Y, en este tren, podrían sumarse otras jurisdicciones como la Ciudad de Buenos Aires y Córdoba. Todo está bajo estudio.

“Espero que se escuche a cada jurisdicción antes de pensar en una suspensión de las pruebas Aprender. No hacerlas sería cortar una serie que desde 2016 volvió a tomar relevancia”, señaló Thomas a la prensa local.

Alternativas

En contacto con LA NACIÓN, fuentes de la DGE indicaron que existe una idea alternativa en caso de que el ministro de Educación de la Nación, Nicolás Trotta, finalmente decida suprimir las Aprender. “Hoy la propuesta es que es posible hacer el operativo este año para poder tener la información para encarar el año que viene, y no perder todo el comienzo del ciclo lectivo 2022. Por eso, Mendoza esperará por el ‘sí’ o por el ‘no’, para luego ver las otras alternativas. De ahí en más, nos sentaremos a estudiar cómo hacer una evaluación con recursos propios”, indicaron.

Así, crecen las presiones para que el gobierno nacional dé marcha atrás y restablezca el cronograma de Aprender para este año, sobre todo luego de que Trotta dijera que se incorporarán “otras pruebas más eficientes para captar la complejidad de los procesos que se proponen evaluar”. El ministro nacional busca limitarlo a una prueba piloto que se realizará en octubre en 120 escuelas.

Por eso, existe una instancia alternativa que Mendoza podría desandar, si finalmente el gobierno nacional opta por dar de baja las pruebas Aprender. Este “plan B” consistiría en utilizar una “plataforma virtual de evaluación colaborativa” que permitirá censar lo que ocurre en cada escuela, al menos en un año de primaria y otro de secundaria. “Se está trabajando desde el año pasado en una plataforma, tipo app, pero relacionada con el GEM [Gestión Educativa Mendoza]. Los ítems serían por ejemplo: ‘matemática 4to grado – división 2 cifras – división por 10‘. Es como un buscador que te desglosa según necesites, con ítems precargados, creados por equipos docentes”, explicaron a LA NACIÓN desde la provincia.

Justificación provincial

Hasta ahora, las evaluaciones Aprender han dejado en claro dónde debe reforzarse la enseñanza. Los últimos tests realizados en 2019 así lo dejan ver: el 72% de los alumnos termina la secundaria con bajos conocimientos en matemática y casi un 40%, con dificultades en lengua.

En el Ejecutivo mendocino consideran que es clave mantener el sondeo sobre la evolución de las políticas educativas entre las diferentes regiones nacionales y hacia el interior de la provincia para optimizar el aprendizaje y los recursos que se destinan.

En los próximos días se darán a conocer los resultados del censo de fluidez lectora, realizado semanas atrás en los niveles primario y secundario, lo que permitirá reforzar esa trayectoria educativa clave, que va de la mano de la comprensión lectora, una de las principales debilidades que se observan antes de que los chicos lleguen a la universidad. “Ha sido una gran actividad para atacar esta problemática: el chico que no lee rápido se detiene a pensar en cada letra, y eso perjudica la posibilidad de comprensión; es un paso para comprender. En general, a la espera de los resultados, ha salido bien, y ha sido una gran experiencia, a pesar de las burbujas y de tener que ir dos veces por grado a tomarles”, resaltaron fuentes de la DGE.

Fuente: La Nación