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sábado 1, de octubre , 2022

Aquí lo importante no es la verdad,
sino tener razón

El término “sesgo de confirmación” define la tendencia a favorecer, buscar, interpretar y recordar la información que confirma nuestras creencias previas. El mismo fue acuñado en los años ’60 del siglo pasado por el psicólogo inglés Peter Wason, quien comprobó que habitualmente reunimos o recordamos información de manera selectiva, interpretando sesgadamente a favor de lo que creemos o pensamos de forma previa.
En la polarizada actualidad de nuestro país –fundamentalista como pocas veces en nuestra historia– ocurre que prácticamente a diario formamos parte de grupos (físicos y virtuales) con personas que tienen una evaluación de la realidad similar a la nuestra, como si las posturas «homogéneas» nos fueran más cómodas, como si ello nos llevara a no tener que pensar o a poner en controversia nuestras visiones. Seguimos en redes sociales a quienes opinan como nosotros, leemos los diarios o miramos programas de TV que coinciden con nuestra ideología. Nada de opiniones divergentes.
La pandemia de coronavirus deparó, además de todas sus consecuencias evidentes, que el famoso sesgo llevara a que muchos argentinos dejaran de lado las recomendaciones de los especialistas –muchas de ellas aceptadas y probadas a lo largo y ancho del planeta– para hacer lo que sus creencias (o sus referentes) dictaban. Pocas cosas más peligrosas que enfrentar problemas de salud con posturas no científicas. Por suerte, eso quedó demostrado en la realidad.
Facundo Manes, hoy candidato pero desde su faceta médica, afirmó tiempo atrás que “lo que vemos del mundo no es el resultado lógico de la evidencia, sino que se basa en nuestra propia historia, prejuicios, influencias, sesgos, emociones y suposiciones. Aunque nos muestren datos objetivos que contradigan nuestra visión previa, nos resulta muy difícil cambiarla”.
Cada día hay más practicantes del “sesgo de confirmación”, con posturas tan radicalizadas como irreductibles y que –aunque parezcan discutir– lo que buscan es la no contradicción. Pensar que siempre tenemos la razón y que quienes no coinciden con nosotros son siempre los equivocados nos distancia de la verdad y de los consensos comunitarios imprescindibles, y en temas como estos a veces nos torna egoístas y nos aleja de la idea de comunidad.

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