“Argentina del centro”: un desatino institucional

Los resultados de las elecciones nacionales del pasado 27 de octubre depararon, además del reparto de cargos y las lógicas consecuencias políticas, una idea que se viralizó en las redes sociales y que muestra cómo reaccionan algunos ciudadanos ante la definición de esas justas.
De acuerdo a un mapa coloreado según qué coalición política había ganado en cada provincia argentina, el país parecía dividirse en dos sectores (extremos norte y sur) dominados por el Frente de Todos y una franja central que en los votos pertenecería a Juntos por el Cambio.
Partiendo de esa premisa –por cierto, falsa o no absolutamente conteste con la realidad que mostraron los guarismos electorales oficiales–, algunos usuarios de redes sociales (fundamentalmente Twitter) propusieron la creación de la «Argentina del Centro», una especie de nuevo país libre de peronismo y socialismo.
La humorada (no se podría pensar seriamente que se trate de otra cosa) comenzó a circular por el ciberespacio y, hay que decirlo, recibió una cantidad considerable de adhesiones.
La espiralización de los fanatismos políticos partidarios en nuestro país es un tema de habitual análisis y crítica en este espacio. Pensar que, ante un resultado adverso en las urnas, la solución sea crear una nación aparte no solo parece ser un capricho casi adolescente, sino que además demuestra un preocupante desprecio por las instituciones democráticas, por la opinión de los demás y, en definitiva, por la idea de comunidad.
El contrato social que hemos firmado tácitamente por ser ciudadanos del país nos impone la obligación de aceptar y acatar la voluntad de la mayoría. De hecho, los mismos que hoy critican el resultado de las urnas, ayer se vieron beneficiados con estos y probablemente en cuatro años puedan volver a ser electos.
En momentos en que la coyuntura nacional exige consensos, esfuerzos compartidos y unión para abandonar la angustiante realidad, la idea secesionista planteada en el meme mencionado no debería ser considerada más que como un desatino malintencionado.