El año 2024 ha cerrado con un nuevo balance preocupante en materia de seguridad vial en Argentina. Los accidentes de tránsito continúan siendo una de las principales causas de muerte no natural en el país, dejando un rastro de dolor y pérdidas humanas incalculables.
Sin grandes cambios significativos con respecto a años anteriores, en Argentina continúan muriendo cerca de 12 personas por día en siniestros viales. Estas cifras nos indican que la problemática persiste y requiere de medidas urgentes y efectivas.
«Hace 12 o 13 años que se mantienen más o menos las mismas cifras. La tasa de siniestralidad no ha bajado como dicen. Para alcanzar ciertos logros hay que poner en prácticas acciones eficientes. Hay provincias en donde las rutas están absolutamente destruidas, sin banquinas y sin señalización. A esto, por supuesto, se le suma la falta de educación vial», dijo a FM Vos 94.5 el especialista en Derecho de Tránsito, Seguridad y Educación Vial, Horacio Botta Bernaus.
«La Argentina no tiene buenos conductores. Para manejar un vehículo se precisa un proceso de aprendizaje no sólo de las maniobras para movilizarse, sino también de todo lo que refiere a las medidas de seguridad. En el proceso de formación la seguridad debe ser una automatización más. Por otra parte, la mayoría de los estudios nos indican que para que un conductor adquiera una experiencia más o menos considerable debe manejar no menos de cien mil kilómetros. Ahí tenés otro problema, hay gente que nunca en su vida conduce esa cantidad de distancia. El corrector de la falta de educación es la experiencia, pero poder adquirirla lleva mucho tiempo. Mientras tanto, esa persona está en situación de riesgo y expone al resto», continuó explicando.
Luego, dijo que para evitar la siniestralidad vial hay que entender primero cómo educar preventivamente. «Lo primero que tenemos que comprender es que la seguridad vial no salva vidas, sino que disminuye riesgos. Estudiar los accidentes no sirve de mucho sino se analizan los peligros. Trabajar en los riesgos es esencial para poder prevenir. La idea es anticipar el problema y no ir tras él. Tenemos leyes para regular el tránsito automotor que son del siglo pasado», aseguró Botta Bernaus.
En ese mismo sentido, expuso que las autoridades deben avanzar en la implementación de cambios significativos en la legislación. «Pienso que se debe abrir el debate para discutir una nueva ley. Hay que actualizar la normativa y ponerla a la par de los tiempos que corren. Se deben contemplar las nuevas modalidades de traslado, principalmente en las zonas urbanas», aseguró.
«También hay que poner el foco en la parte de infraestructura. Las rutas nacionales están totalmente abandonadas. Debemos reforzar estos puntos y hacer hincapié en la alfabetización vial. La gente tiene un desconocimiento bastante importante de las normas y de las buenas prácticas. El proceso de formación vial debe ser mucho más eficiente que el actual. Debemos fomentar la visibilidad de la seguridad vial como un factor de riesgo. No se habla de los peligros ni de las buenas prácticas seguras. Si pudiéramos generar verdaderamente consciencia creo que los resultados podrían a llegar a ser otros», fundamentó.
Sobre el tramo final de la entrevista, y en relación a los controles, expresó que la Inspección Técnica Vehicular deja de ser efectiva en el momento en el cual se convierte en una caja recaudatoria para las provincias. «El auto, como cualquier máquina, precisa de una revisión adecuada. Nadie puede estar en contra de este objetivo. El problema es que nunca se ha logrado o unificado el sistema para que el 100 % de los vehículos sean sometidos a revisión. Por lo tanto, si la revisión se aplica en una jurisdicción y en otras no, es un absurdo. De esa manera, se puede llegar a ver que se está creando un impuesto más a los vecinos de una provincia o determinada ciudad. Se trata de una medida incompleta que sólo obliga a unos pocos, por eso no sirve», cerró categóricamente.







