Armas, seguridad y legalidad

El Gobierno nacional oficializó este lunes el reglamento general para el empleo de armas de fuego por parte de los miembros de las fuerzas de seguridad federales. La resolución 956/2018, que lleva la firma de la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, deroga toda disposición en contrario. Y generó controversia.
Entre otras medidas, la novedosa normativa autoriza a los miembros de esas fuerzas a utilizar armas letales frente a un “peligro inminente”, que puede ser “actuar bajo amenaza” o ante la mera presunción de que el sospechoso tenga un arma letal. Además, habilita a emplear esas mismas armas en caso de fuga para lograr una detención y sin dar la voz de alto como hasta ahora.
Lo planteado por la cartera que comanda la ministra Bullrich es un cambio radical para las fuerzas federales y puede ser considerado como la mayor ampliación de facultades policiales desde el retorno de la democracia, en 1983. Además, la intención es que las provincias adhieran a la misma lógica de actuación.
Obviamente, la nueva regulación (que según el propio gobierno era “necesaria” y “la gente la pedía”) ya ha generado voces contrarias desde sectores que consideran que ella podría derivar en eventuales abusos por parte de las fuerzas de seguridad, generando así un estado de violencia incluso mayor al que se desea atacar.
En el marco de un Estado de Derecho como el que protagonizamos –o pretendemos– los argentinos, la nueva reglamentación no debería ir en contra del central derecho a la vida que la Constitución Nacional consagra centralmente. Deberá ser la Justicia la que defina cuándo ese límite ha sido sobrepasado. Claro, el mayor peligro reside en que una vez que la vida fue atacada, las soluciones no son muchas ni efectivas.
El otro gran interrogante que plantea la polémica, y que sólo podrá responder la realidad, es si los integrantes de las fuerzas, que en definitiva están para cuidar a los ciudadanos, tienen la capacidad, el profesionalismo, la ética y la honestidad necesarias para ejercitar sus tareas sin caer en excesos ilegales.