Un casco, una cámara y una bicicleta. Con esos tres elementos, el arquitecto Ruy Müller se propuso mirar la arquitectura de otra manera. Su proyecto, “Arqui en Bici”, combina dos pasiones —el diseño y el pedal— en una experiencia que invita a descubrir las obras más emblemáticas de la región de Cuyo desde una perspectiva diferente: la del movimiento, la cercanía y la curiosidad.
Desde su cuenta de Instagram @arqui.en.bici, Ruy comparte recorridos por edificios históricos, espacios públicos, intervenciones urbanas y obras en construcción tanto en San Rafael como en otras localidades de Mendoza, San Luis y San Juan.
Cada publicación se transforma en una pequeña crónica visual que mezcla estética, patrimonio y una mirada cotidiana sobre el paisaje construido.

“Pedaleando te muestro la arquitectura que hace única a la región de Cuyo”, explica en su perfil, que poco a poco va sumando seguidores y comentarios de arquitectos, estudiantes y vecinos que se sienten interpelados por su modo de contar el entorno.
RECORRIENDO EN BICI
Formado en San Rafael, Müller combina la mirada técnica del profesional con la sensibilidad del explorador urbano. “Soy arquitecto y fan de la bici. Acá nace Arqui en Bici, donde pedaleando te voy a contar de arquitectura”, resume, como si su emprendimiento fuera una bitácora en movimiento.
En estos días, por ejemplo, visitó en dos ruedas la renovación de la histórica Casa Bianchi, ubicada en la esquina de Sobremonte e Yrigoyen, una de las obras que busca revalorizar la identidad arquitectónica del departamento.

Más allá del registro visual, “Arqui en Bici” propone una forma distinta de pensar el territorio: moverse lento, observar, detenerse, descubrir. En tiempos de velocidad y pantallas, Müller invita a volver a mirar lo que nos rodea, pero desde otro ángulo —el de quien recorre las ciudades con el viento en la cara y los ojos atentos a los detalles del entorno.
Su proyecto, que combina divulgación, arte y conciencia ambiental, también funciona como un gesto de amor por la región y su patrimonio. Porque detrás de cada pedalada hay algo más que un recorrido: hay una forma de entender la arquitectura como parte viva de la cultura cuyana.







