Asalto a joyería develó la ruta ilegal del oro entre Mendoza y Buenos Aires

La violenta actuación de delincuentes en el interior de una joyería céntrica de San Rafael derivó, días después, en la detección de un local de similares características en la capital provincial, donde comienza la ruta ilegal del oro –y otros metales preciosos– entre Mendoza y Buenos Aires. Al menos así se desprende de la investigación que empezó el fiscal Javier Giaroli, quien conjuntamente con policías investigativos, descubrió uno de los secretos mejores guardados de la histórica galería Tonsa del centro mendocino.
El rompecabezas que tuvo en su escritorio Giaroli, después de que delincuentes –en un asalto tipo comando– golpearon al joyero Oscar López Brancato y a su hija en el local que tienen en Coronel Suárez al 200 y le llevaron una importante cantidad de oro y dinero en efectivo, comenzó a ensamblarse con la detención de uno de los asaltantes: Francisco Valdez Zamora, quien a diferencia de sus cómplices, no alcanzó a llegar al Volkswagen Voyage que los esperaba en inmediaciones de donde se produjo el atraco.
El seguimiento de Giaroli y agentes de la Unidad Investigativa del Sur los hizo cruzar la frontera departamental. Para comprender el trasfondo del asalto en San Rafael, había que ir a “golpear puertas” al Gran Mendoza, de donde eran oriundos los asaltantes.
La conexión del asalto en San Rafael con el comercio ilegal de joyas de oro no tardó en surgir. Una serie de nombres, entre ellos el de un empresario con domicilio en Guaymallén, llevó a los investigadores a la galería Tonsa, un histórico espacio comercial de la Ciudad de Mendoza dominado por cuevas financieras, joyerías y algún que otro local gastronómico.
En Guaymallén, en la casa del sospechado empresario, aparecieron armas de grueso calibre. Luego, en otro allanamiento realizado en la joyería del sujeto indicado, fueron secuestrados anotaciones y documentos de relevancia para la causa. “Todavía olía a oro cuando allanamos”, aseveró a este diario una fuente investigativa. Y no se equivocó, ya que poco antes de la incursión policial, de ese lugar había partido una encomienda con alhajas de oro hacia la Ciudad de Buenos Aires. El dato dio lugar a otro procedimiento, realizado en el arco desaguadero, en el límite entre Mendoza y San Luis.
En el interior de un micro de doble piso fueron sorprendidos familiares del joyero clandestino de la Ciudad de Mendoza. En su poder llevaban más de 700 gramos de alhajas de oro y 4.500 dólares, lo que da cuenta de un negocio espurio y rentable. Del total de las joyas incautadas, casi 400 gramos pertenecían al comerciante sanrafaelino asaltado el 2 de noviembre pasado.
En conclusión, un hecho de inseguridad y una rápida investigación les permitió a autoridades judiciales y policiales descubrir cómo funciona el negocio ilegal del oro en Mendoza y la conexión directa con Buenos Aires, donde abundan los locales que compran ese metal, sobre todo en la zona de Once, en la Capital Federal.