Atacar la pobreza: un desafío urgente

Con la carrera para saber quién gobernará el país en los próximos cuatro años ya en desarrollo, una cuestión debería estar ya preocupando y ocupando a quienes serán candidatos presidenciales en octubre: la necesidad de atacar con fuerza la pobreza (cuando no indigencia) que afecta a un porcentaje demasiado alto de los argentinos se impone objetivamente como una de las primeras medidas a adoptar por parte de quien, desde diciembre próximo, tenga la responsabilidad de conducir los destinos argentinos, sea del color político partidario que sea.
Los especialistas en ciencias económicas, que a las frías cifras le incorporan la sensibilidad de la afectación y hasta el drama social que provoca un sistema económico que, en los hechos y durante décadas, ha excluido a más de un tercio de los administrados, aseguran que la pobreza no es una fatalidad inexorable, sino el resultado de una construcción histórica y social, y que el mayor o menor nivel que pueda alcanzar una sociedad casi siempre está más ligado a la calidad de las políticas gubernamentales y las actitudes y acciones de la misma sociedad que a los caprichos del azar.
Son estos mismos autores, partidarios de lo que se ha denominado gerencia social o ética para el desarrollo, quienes consideran una falacia el argumento de los que pregonan las políticas de ajuste continuo sobre los sectores más vulnerables argumentando que de esa manera en algún momento llegarán los beneficios del denominado “derrame económico” que, como ha quedado demostrado, en nuestro país nunca se materializó.
Las discusiones filosóficas no van a reducir la pobreza, pero quizás en la riqueza de los aportes esté el inicio de la impostergable solución a uno de los más grandes y graves flagelos que atraviesa el tejido social argentino. En este sentido, pareciera ser urgente promover un cambio en nuestra sociedad a través de las instituciones democráticas, en las mentes de los ciudadanos y, sobre todo, en las decisiones de nuestros líderes –de nuevo, sean del partido que sean- para poder avanzar en el largo pero imprescindible proceso de la inclusión social.