Ataques de perros: ¿de quién es la culpa?

Cada cierto tiempo, conocemos casos dramáticos de personas que son atacadas por perros, sean estos vagabundos o con dueño conocido. El espanto ante las lesiones ocasionadas y las consecuencias (incluso fatales, en ocasiones) de estas agresiones caninas desatan una ola de críticas, muchas veces dirigidas erróneamente hacia los animales.
Una primera distinción resulta prioritaria: los especialistas en la materia sostienen casi de forma conteste que el último eslabón en la cadena de responsabilidades ante un ataque canino es, justamente, el perro. En el caso de los canes callejeros, muy probablemente ellos hayan sido abandonados por su dueño o el dueño de sus padres. Obviamente, si el ataque es protagonizado por un perro con dueño, será claramente este último el responsable puesto que –como lo dice toda la normativa y la lógica- es el ser racional el obligado a responder por dichos daños.
Otra aclaración que realizan los veterinarios es que definir a ciertas razas como “potencialmente peligrosas” puede resultar injusto por carecer de sustento técnico. En países con mayor desarrollo en materia de tenencia responsable de mascotas y bienestar animal, la responsabilidad del comportamiento de los animales siempre recae en sus dueños, ello porque está más que demostrado que, especialmente en el caso de los canes, el comportamiento y las conductas que tengan son el resultado de la educación que reciben.
Hay distintas fórmulas que se pueden implementar para asegurarnos de que un perro ha sido educado correctamente y que en el espacio público no representará un riesgo para las personas. Una medida adoptada en muchos países es la exigencia de una certificación de buen comportamiento del can. También se puede disminuir el riesgo de ataques caninos con el uso de bozales y mecanismos efectivos de sujeción. Cualquiera sea el camino por el que se opte, lo cierto es que siempre será el dueño o amo el responsable de la conducta del perro.
Ya sea porque abandonamos cachorros o porque no somos responsables con el cuidado y conducta de nuestras mascotas, los realmente peligrosos parecemos ser los humanos y no los perros.