El debate sobre la distribución de los ATN (Aportes del Tesoro Nacional) ha puesto en evidencia una histórica asimetría en el reparto de impuestos en Argentina. Para el economista Hernán Zanghellini de IDESA (Instituto para el Desarrollo Social Argentino), la disputa por la ley vetada por el Poder Ejecutivo no solo es un tema de dinero, sino una oportunidad para reformar un esquema de coparticipación que, en su visión, es injusto.
«El sistema de coparticipación, creado en 1988, funciona como una bolsa (masa coparticipable) y desde allí se reparten automáticamente el 42% para el Tesoro nacional y el 57% para las provincias. El 57%, a su vez, se distribuye a cada provincia en función de coeficientes fijos decididos mediante una negociación arbitraria y nunca actualizada. El 1% restante se destina al Tesoro nacional para que los distribuya discrecionalmente entre las provincias a través de los Aportes del Tesoro Nacional (ATN)», explicó Zanghellini a FM Vos 94.5.
«Tradicionalmente, los ATN se distribuyeron entre provincias y municipios con criterios muy arbitrarios. El actual gobierno redujo su distribución de manera sustantiva para apropiarse de ellos y contribuir al superávit fiscal. Esto llevó a que un conjunto de provincias promoviera en el Congreso de la Nación una ley que modifica el destino del 1% de los ATN. En lugar de dejarlos a discrecionalidad del Tesoro nacional, los incorporaron a la masa coparticipable para ser distribuidos automáticamente, tal como el otro 99% de los impuestos que forman parte de ella. El presidente vetó la ley. La pregunta que cabe hacerse es si se justifica afrontar el conflicto que implica el veto que seguramente será revertido por el Congreso», plantearon desde IDESA.
Provincias
con más aportes
y otras con menos
Más adelante, comentó que la discusión sobre los ATN visibiliza un desequilibrio histórico. «Las provincias como Buenos Aires son las que más aportan y menos reciben, lo que genera una constante fricción con el gobierno nacional. En el otro extremo están las provincias del norte, que aportan poco a la recaudación, pero obtienen una gran porción de los fondos, lo que genera un falso incentivo para no manejar sus finanzas de forma más responsable, ya que saben que de todas formas van a recibir fondos por la coparticipación», observó Zanghellini.
«Mendoza, en este esquema, se ubica en una posición más equilibrada, ya que lo que aporta y lo que recibe es casi lo mismo. Sin embargo, la asimetría es notable en otros casos, como Formosa, que no aportan nada y sin embargo reciben de coparticipación históricamente un montón de dinero», señaló.
El desafío de una nueva relación fiscal
Para el economista, el veto presidencial a la ley de ATN no es el punto final de la discusión. «El verdadero valor de esta disputa es que esta ley ha mostrado justamente que no hace falta que todas las provincias y naciones se pongan de acuerdo para cambiar la coparticipación. Este hecho rompe el mito de que la coparticipación es intocable y abre la puerta a futuras reformas que busquen un sistema más equitativo», analizó.
Finalmente, Zanghellini señaló que las recientes transferencias de dinero del gobierno a algunas provincias son parte de una estrategia política para encaminar una mejor relación con esos gobernadores antes de las elecciones de octubre.







