Según un reciente informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), los fármacos más consumidos por las personas mayores han experimentado un incremento del 6,2% superior a la inflación general desde la llegada de Javier Milei a la presidencia.
Entre los medicamentos más afectados se encuentran aquellos de uso común entre los adultos mayores, como el DAFLON 500 y el IBUPIRAC 600 MG, que experimentaron aumentos de 177% y 133%, respectivamente. Estos incrementos ponen en jaque la posibilidad de acceder a tratamientos esenciales para muchas personas, generando un impacto directo en su calidad de vida.
«Si bien todos estamos haciendo un esfuerzo para sostener la gobernabilidad, el sector de la tercera edad es la más sacrificada. De hecho, lo medicamentos más consumidos por los jubilados aumentaron un 6,2 % más que la inflación. Los jubilados son siempre los que pagan los platos rotos, los primeros sobre quienes recae el ajuste. De a poco les van quitando los beneficios que lograron tras pelear durante muchos años. Como no hacen paros ni piquetes, son parte del segmento más fácil de afectar», declaró a FM Vos 94.5 el abogado previsional Norberto Markarian.
«Hay jubilados que tienen que trabajar como choferes de taxi para poder comprarse los medicamentos. Hay que recorrer el país, si uno se aleja de las principales ciudades del interior se encuentra con un montón de gente que vive en condiciones sumamente de vulnerabilidad. No tienen para comer y la poca ropa con la que cuentan la guardan en una bolsa de nylon porque no poseen muebles, ni mesa, sillas ni nada. Pero bueno, la gente se ha vuelto insensible y no quiere ver más allá de lo que está sucediendo. Muchos piensan que Argentina es un país del primer mundo», expresó.
Después, denunció que los medicamentos más esenciales para la población continúan registrando subas en sus precios. «En noviembre de 2023 los precios de los medicamentos experimentaron un aumento del 25,7%, seguido por incrementos significativos de 40,9% en diciembre, 13,6% en enero, 15% en febrero, 8,4% en marzo y 2,5% en abril. En los meses siguientes, los aumentos continuaron, pero a una tasa más moderada, con un promedio de 1,6% en diciembre de 2024. Es decir que los incrementos no se frenaron nunca frente a la pérdida del poder adquisitivo que recae sobre el sector. Un jubilado que cobra la mínima percibe 335 mil pesos, incluyendo el bono extraordinario de 70 mil pesos. Con ese monto en Argentina no se puede hacer absolutamente nada. No pueden comer ni pagar los servicios. Nadie habla de los jubilados. Como a los diputados no les importa este problema, dejan que el gobierno haga lo que quiera», sostuvo Markarian.
«Hay que sacar el bono extraordinario, el cual no forma parte del haber, y aumentar el piso de las jubilaciones. El haber mínimo debería arrancar desde los 500 mil pesos. Se rompieron la vida trabajando, levantado la cosecha. Pero hoy, para mucha gente ese segmento pasó a formar parte del universo planero. Incluso, a aquellos que se pudieron jubilar gracias a una moratoria ahora los han convertido en jubilados malos. Estamos hablando mayoritariamente de un grupo de gente que trabajó durante toda su vida y los estafaron. Pensaban que su patrón les hacía los aportes cuando este no lo hizo nunca, o los registró en una categoría más baja que las que les correspondía», aseguró el abogado previsional.
«Nos encontramos ante una época primitiva y salvaje en la cual el que tiene el garrote más grande sacude al más débil. Tuvimos que presentar muchísimos recursos de amparo para que muchos adultos mayores pudieran continuar con sus tratamientos. Llagan al estudio llorando porque les quitan las obras sociales o no pueden pagar los medicamentos. Nosotros los asistimos jurídicamente, aunque solamente el 20 % se anima a hacerle frente al sistema. Queda un 80 % deambulando con temor, muchos son viejitos que no pueden ni siquiera caminar. Esa es la población olvidada que tenemos en el interior de todas las provincias del país», completó.







