Un equipo de especialistas participa del estudio científico que se desarrolla en la cordillera mendocina para identificar y preservar posibles hallazgos fósiles a lo largo de la traza de los nuevos circuitos de trekking. El trabajo busca conocer el patrimonio natural antes de que el turismo se masifique en estas zonas.
Un grupo de científicos trabaja en la cordillera mendocina realizando un relevamiento paleontológico en el marco del proyecto de los senderos de gran recorrido de los Andes, una iniciativa que busca consolidar circuitos de trekking a lo largo de distintos sectores de montaña de la provincia. La tarea es llevada adelante por especialistas del Grupo de Paleontología del Instituto de Evolución, Ecología Histórica y Ambiente, dependiente de la Universidad Tecnológica Nacional y del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET).
La paleontóloga Verónica Vennari explicó que el trabajo no se limita a un sector específico. “En realidad es más amplio el trabajo. Estamos teniendo la oportunidad de recorrer la traza principal de este proyecto, que es lo que se llama El Sendero de los Confines, que va desde Punta de Vacas hasta el Valle Noble”, detalló a Diario San Rafael y FM Vos 94.5.
Metodología y trabajo interdisciplinario
El relevamiento se realiza por etapas y contempla tramos de aproximadamente ochenta kilómetros cada uno. En cada uno de ellos, los científicos acompañan a equipos de andinistas y técnicos de otras disciplinas para analizar las características geológicas de las rocas y detectar posibles restos fósiles.
Según indicó, el trabajo se realiza de manera interdisciplinaria junto a arqueólogos, especialistas en áreas naturales protegidas y otros técnicos que participan del proyecto general de los senderos. “Vamos haciendo este relevamiento paleontológico, es decir, acompañamos a los andinistas y a equipos técnicos de otras profesiones como arqueólogos o gente que trabaja para áreas naturales protegidas”, señaló.
Antes de comenzar las tareas de campo, los investigadores realizan una revisión de antecedentes científicos para conocer qué estudios se realizaron previamente en cada zona. “Lo que se hace es una búsqueda de antecedentes, ver qué trabajos ya se han hecho y qué hallazgos ya han sido publicados”, explicó la especialista. Esa información previa permite orientar el trabajo en terreno y focalizar la atención en determinados sectores. “Eso nos ayuda a tener una idea de qué nos podemos llegar a encontrar y dónde poner mejor el foco de atención”, añadió.

Hallazgos marinos en las alturas
Los primeros resultados de la campaña ya permitieron confirmar la presencia de fósiles marinos en sectores de alta montaña, un fenómeno que refleja los cambios geológicos ocurridos a lo largo de millones de años. “Al momento lo que hemos encontrado son fósiles marinos”, indicó Vennari.
La investigadora explicó que este tipo de hallazgos no es extraño desde el punto de vista científico, ya que en distintas etapas de la historia de la Tierra el mar cubrió zonas que hoy forman parte del continente. “En distintos momentos de la historia de la Tierra el mar ha ingresado sobre lo que hoy es continente y eso ha pasado también en Mendoza varias veces”, señaló.
De hecho, actualmente es posible encontrar evidencias de esos antiguos ambientes marinos en plena cordillera. “Hoy encontramos en plena cordillera, a cuatro mil o cinco mil metros de altura, fósiles que representan un ambiente marino”, precisó. Entre los restos identificados hasta el momento aparecen amonites y bivalvos, organismos marinos que habitaron los océanos hace millones de años. “En este caso hemos encontrado conchillas de amonites, que son estas espiraladas, y también fósiles de bivalvos, que son como almejas”, detalló.
Desafíos y plazos de la investigación
Sin embargo, la investigación todavía continúa y no se descarga la aparición de otros tipos de restos fósiles. “No descartamos encontrar fósiles de vertebrados eventualmente, porque se continúa todavía con esta tarea de prospección”, sostuvo. El trabajo se extenderá hasta fines de marzo, recorriendo distintos tramos de la cordillera mendocina. “Se va avanzando por tramos de casi 80 kilómetros, por lo que no son recorridos muy continuos”, indicó.
Una vez finalizada la etapa de campo, los investigadores elaborarán un informe técnico que permitirá evaluar el potencial paleontológico de las áreas atravesadas por el circuito turístico. “Esta primera etapa es justamente para relevar el potencial paleontológico de lo que va a ser atravesado por el sendero”, explicó Vennari. Ese informe será clave para definir medidas de preservación en caso de que se detecten zonas con alta concentración de fósiles.
Conciencia y protección del patrimonio
La preocupación principal de los especialistas tiene que ver con el posible impacto del turismo en sectores que actualmente reciben poca presencia humana. “Nuestra mayor preocupación es que en estos lugares donde normalmente no transita tanta gente, cuando el sendero esté habilitado para turismo aumente la depredación sobre los fósiles”, advirtió.
La investigadora recordó que los fósiles forman parte del patrimonio natural protegido por legislación nacional y provincial. “Los fósiles son parte del patrimonio provincial y nacional y están protegidos por una ley nacional y también por leyes provinciales”, explicó. En ese sentido, remarcó que su extracción o comercialización está prohibida. “Está prohibida su venta, su recolección o su intercambio”, subrayó.
Por esa razón, el trabajo científico también busca generar conciencia entre quienes visiten estos lugares en el futuro. “Nuestra tarea siempre es tratar de preservar lo más que se pueda y también educar y contarle a la gente de qué se trata para que entiendan el valor que tienen”, expresó. En esa línea, Vennari indicó que los visitantes pueden observar y fotografiar los fósiles, pero no retirarlos del lugar: “La gente puede fotografiarlos y observarlos, pero debe saber que no se pueden remover de sus sitios”, explicó.
Articulación institucional
El informe final del relevamiento será entregado a la Dirección de Patrimonio Cultural y Museos, que es la autoridad de aplicación en la provincia. El proyecto de los senderos se desarrolla en articulación con el EMETUR y la Dirección de Áreas Naturales Protegidas, ya que muchos tramos atraviesan zonas de conservación.
El relevamiento se desarrolla por etapas: comenzó por el tramo que va del Real de la Cruz a la Laguna del Diamante, continuó entre la Laguna del Diamante y la Laguna del Atuel, y la última etapa prevista se realizará entre la Laguna del Atuel y Valle Noble. Finalmente, la investigadora destacó que conocer el patrimonio natural es el primer paso para garantizar su preservación. “Estamos firmemente convencidos de que para poder proteger algo primero hay que conocerlo y también valorarlo”, concluyó.







