La provincia abrió la licitación para ejecutar una obra clave que transformará la distribución del recurso hídrico en más de mil cuatrocientas hectáreas de la cuenca del Diamante. El proyecto incluye un gran reservorio, revestimientos y sistemas de control que permitirán mayor eficiencia y acuerdos de riego entre productores e inspectores.
El sistema de riego del canal Bombal, uno de los más importantes para la producción agrícola de Cuadro Nacional y zonas cercanas, está próximo a dar un salto tecnológico significativo. El gobierno provincial, en coordinación con el Departamento General de Irrigación, avanzó en el llamado a licitación para concretar una obra que busca optimizar la distribución del agua y mejorar la productividad de los usuarios que dependen de este cauce. Así lo detalló a Diario San Rafael y FM Vos 94.5 el subdelegado de aguas del río Diamante, ingeniero Fabio Lastra, quien remarcó la magnitud del proyecto y su impacto directo en el sector.
El funcionario explicó que “ya el gobierno provincial, junto con el Departamento General de Irrigación, hizo el llamado a licitación de una obra muy importante, la obra de modernización del sistema de riego del canal Bombal”. Se trata de una intervención financiada con fondos de resarcimiento, que cuenta con un presupuesto oficial de 4.500 millones de pesos. Esta inversión permitirá actualizar la infraestructura y brindar un servicio más eficiente a quienes dependen del sistema para el desarrollo de sus cultivos.
El canal Bombal cuenta con dos ramas principales. El primero riega 1.050 hectáreas, mientras que el segundo alcanza las 370, lo que representa un total de 1.420 hectáreas y 267 usuarios beneficiados. Según Lastra, “todas las obras que se han licitado este año para modernizar el sistema de riego de la Cuenca del Diamante van apuntando a mejorar la eficiencia de distribución”, un aspecto clave en un escenario donde las variaciones climáticas y la disponibilidad de agua demandan mayor precisión en el manejo del recurso.

Consultado sobre qué implica la modernización, el subdelegado explicó que se busca transformar el antiguo esquema tradicional de reparto. De acuerdo con su descripción, “se refiere fundamentalmente a romper el esquema de riego tradicional que se usó, que es la distribución del agua en una forma rígida”. Agregó que históricamente los canales se cargaban de forma simultánea y con la misma cantidad por hectárea, sin contemplar las características propias de cada cultivo o unidad productiva.
El objetivo de esta modificación es otorgar mayor flexibilidad a quienes administran el sistema. En ese sentido, Lastra indicó que modernizar es “brindar al inspector de cauce mayor libertad para que puedan manejar su propia cuenta de agua”, lo que permite planificar la temporada de riego en base a los pronósticos de ocurrencia y a las necesidades específicas de cada zona. Esto se combina con la implementación del riego acordado, un mecanismo mediante el cual “cada productor pueda acordar sus turnos de riego con el inspector, en función de los requerimientos o la demanda de los cultivos que tenga en su finca”.
Para que este ordenamiento sea posible, la nueva obra contempla la construcción de un gran reservorio en la cabecera del sistema. “Ese reservorio tiene 105 mil metros cúbicos, 105 millones de litros”, precisó Lastra, señalando que este nivel de almacenamiento permitirá ofrecer más alternativas de entrega de agua, especialmente en momentos de demanda elevada. El reservorio estará vinculado a los dos ramales del canal para abastecer de manera equilibrada las solicitudes de riego.
Respecto del trazado y alcance físico de la infraestructura, el ingeniero indicó que “el trazado está ubicado en Cuadro Nacional, yendo por la ruta 165”, abarcando un sector productivo de gran relevancia para el departamento. La obra incluye el mantenimiento de los revestimientos existentes en los ramales de 3.400 metros en el primero Bombal y 1.400 metros en el segundo, aunque se prevé elevar los muros para permitir el ingreso de mayores caudales cuando sea necesario. Además, se realizará el revestimiento de once kilómetros y medio de hijuelas, con el fin de minimizar pérdidas por infiltración y mejorar la conducción del agua. También se incorporarán equipamientos y módulos modernos para flexibilizar la distribución, permitiendo derivaciones más eficientes hacia las distintas fincas.
Entre los beneficios que aporta el proyecto, Lastra destacó que “brindará posibilidades de acuerdos entre el productor y el inspector de cauce con sus turnos, ajustándolo a los requerimientos del productor”. Esto abre la puerta a diversificar cultivos y ampliar la programación anual, particularmente para actividades que no se limitan a las hortalizas de invierno. Además, afirmó que una mayor flexibilidad “permite disminuir la inversión que tenga que hacer el productor intrafinca”, ya que recibir el agua cuando el cultivo lo necesita reduce la necesidad de obras adicionales dentro de cada predio.
El sistema también tendrá impacto directo en la productividad, especialmente en años de escasez. El subdelegado recordó la experiencia obtenida con el Canal Vila, donde se aplicó por primera vez este modelo de modernización. Según remarcó, “en los años hidrológicos de sequía es muy importante cuando el agua es poca, entregarla en el momento oportuno que lo demanda el productor”, una situación que resultó determinante para enfrentar períodos críticos entre 2019 y 2023. La cuenca del Diamante completará, con este proyecto y con la modernización ya licitada del canal Serú Civit, un conjunto de tres obras estratégicas que permitirán acuerdos más amplios y eficientes en la distribución.
En cuanto a los plazos, Lastra anticipó que “el 9 de diciembre se hace la apertura de la licitación, de ahí entran a correr los plazos”, y señaló que el proyecto deberá ajustarse para elevarlo a su versión ejecutiva definitiva. No obstante, estimó que “a partir de comienzos del año que viene ya podríamos estar con los inicios de la obra”, lo que marca un horizonte cercano para el inicio de los trabajos.







