El hallazgo ocurrió en el Parque Patagonia Azul. Es el primer registro de la especie en el área protegida.
Una ballena azul fue avistada por primera vez dentro de los límites del Parque Provincial Patagonia Azul. El registro marca un hecho inédito para la zona y refuerza la relevancia del área marina protegida en la costa de Chubut.
El encuentro se produjo durante una salida técnica de monitoreo. El equipo realizaba tareas de fotoidentificación enfocadas en ballenas jorobadas y sei cuando detectó un ejemplar de dimensiones inusuales. “Era distinta, era gigante, muchísimo más grande que cualquier otra que hayamos visto”, relató el biólogo Tomás Tamagno, integrante del proyecto.
En un primer momento, los investigadores pensaron que podía tratarse de una ballena sei. Sin embargo, al acercarse con precaución y observar su coloración y tamaño, confirmaron que se trataba de una ballena azul. Lograron tomar fotografías antes de que el animal se desplazara mar adentro.
La especie, considerada el animal más grande que haya habitado el planeta, puede alcanzar hasta 30 metros de largo y pesar entre 75 y 140 toneladas. El ejemplar observado correspondería a la subespecie antártica, científicamente denominada Balaenoptera musculus intermedia.
Desde la Fundación Rewilding destacaron que el avistaje pone en valor la importancia de contar con áreas marinas protegidas. Señalaron que estos espacios ofrecen zonas seguras para especies en peligro de extinción, que recorren miles de kilómetros y enfrentan amenazas como colisiones con embarcaciones.
Un registro clave para la conservación
El equipo explicó que nunca antes habían documentado la presencia de esta especie en el parque. Si bien existen registros ocasionales en el Golfo San Jorge, cerca de Comodoro Rivadavia, no había antecedentes en el sector norte del golfo.
La caza comercial del siglo pasado redujo drásticamente la población de ballenas azules en el hemisferio sur. Actualmente, la especie está catalogada como en peligro y su recuperación es lenta. Según Tamagno, verla tan cerca de la costa resulta inusual y resalta la relevancia del área protegida.
A diferencia de otras ballenas barbadas, la ballena azul se alimenta durante todo el año y puede consumir entre tres y cinco toneladas y media de alimento por día. Los investigadores no descartan que el ejemplar haya encontrado recursos suficientes en estas aguas, aunque admiten que todavía existen grandes incógnitas sobre su comportamiento en el Mar Argentino.







