En medio de una inflación que comienza a desacelerarse, los precios de las frutas y verduras han comenzado a mostrar una tendencia a la baja en los últimos días. Esta disminución, que se ha registrado en distintos puntos del país, se traduce en un alivio para el bolsillo de las familias argentinas, especialmente en un contexto visible de la pérdida del poder adquisitivo.
Omar Carrasco, presidente de la Unión Frutihortícola, en diálogo con FM Vos 94.5, explicó los factores que inciden en el mercado. «En general, el precio de las frutas y verduras ha bajado. La apertura de las importaciones ha impulsado el ingreso de varios productos incrementando la oferta. Por ello, hoy la banana, el ananá y el tomate cuestan mucho menos. El valor del tomate también bajó porque se está importando desde Chile, Brasil y Perú. La cosecha local todavía no arranca», aclaró Omar Carrasco al inicio de la nota.
«El cajón de zapallito italiano en invierno llegó a valer hasta 80 mil pesos, cuando ahora se consigue a cinco mil. Este es un buen momento para consumir frutas y verduras. Lo que es beneficioso para el consumidor no lo es tanto para los productores. A esos valores, muchos productores no alcanzan a cubrir los costos. Hay trabajadores a los que ya no les conviene cosechar ese producto», observó.
«Estamos ante una situación extraña, el mercado no logra encontrar un equilibrio. Otros alimentos que han disminuido visiblemente en su precio son la papa y la cebolla. La bolsa de papa llegó a costar 30 mil pesos y hoy no pasa los nueve mil. Con la cebolla pasó algo similar», sostuvo Carrasco.
Luego, expuso los motivos por los cuales al sector le cuesta alcanzar tanto un equilibrio en los precios de los productos. «Si bien es un mercado que se rige por la ley de oferta y demanda, además existen otros factores como los climáticos que afectan a las cosechas. Hay que buscar un equilibrio, reducir la brecha entre lo que paga el consumidor y recibe el productor primario. El productor cosecha para vender su mercadería y volver a plantar otra vez, lo que sucede es que a veces ese ciclo no se cumple. Hay que trabajar con nuevas herramientas y verdaderas decisiones políticas para resolver este dilema», manifestó.
«Hay sectores de la cadena de comercialización que no quieren reducir su margen de ganancias. El productor debe lidiar contra todo: el clima, los robos y la inestabilidad económica», aseveró.
Finalmente, adelantó qué puede llegar a pasar con los precios de los productos ante la proximidad de las fiestas de fin de año. «Antes de las fiestas puede haber un efecto rebote en los precios. Esperemos que el mercado encuentre un equilibrio para que no termine perjudicando ni a los consumidores ni a los productores», concluyó.







