El balance de Semana Santa en la Ciudad de Mendoza dejó un sabor agridulce en el sector empresarial. Aunque el flujo de visitantes se mantuvo constante, el consumo no alcanzó las expectativas deseadas, reflejando el impacto de un bolsillo castigado por la macroeconomía. Adrián Alín, presidente de la CECITyS (Cámara Empresaria de Comercio, Industria, Turismo y Servicios de la Ciudad de Mendoza), analizó la realidad del comercio y los servicios, lanzando una dura crítica a la falta de políticas orientadas a las pymes y advirtiendo sobre un modelo que prioriza lo financiero por sobre lo productivo.
A pesar de la visibilidad de turistas en las calles, la conversión de ese movimiento en ventas efectivas sigue siendo el principal desafío para los comerciantes mendocinos. «Las ventas no han cubierto las expectativas que siempre tenemos respecto al gasto que debería realizar el turista. Si bien el promedio estuvo dentro de lo normal, esperábamos un poco más de consumo», señaló Alín.
Para el dirigente, el panorama es complejo: «No es que uno quiera ver el vaso medio vacío, pero decimos que estuvo ‘bien’ solo porque se mantuvo el flujo de gente. Hay una realidad innegable: Mendoza está lejos para mucha gente y hoy cuesta venir; a eso se le suma que la microeconomía está golpeada y, al final del día, los bolsillos están flacos», coincidió al inicio de la nota.

El factor Chile: de la competencia al visitante
El cambio en la relación cambiaria ha modificado drásticamente el perfil del visitante en la capital provincial, rehabilitando sectores de la hotelería que se encontraban rezagados. La principal novedad es la reversión del flujo comercial en la frontera. «Hoy Chile ya no es el atractivo de compras que era el año pasado por una cuestión netamente cambiaria. Ese cambio de valores ahora favorece menos al argentino para ir hacia allá y, por el contrario, incentiva más al chileno para venir a Mendoza», explicó el titular de la CECITyS.
Este fenómeno ha impactado directamente en la hotelería de gama media (2, 3 y 4 estrellas), establecimientos que generalmente ocupa el visitante trasandino con fines de descanso o compras minoristas. Sin embargo, Alín advirtió sobre las «estadísticas invisibles»: «Mucho de este turismo familiar o los alquileres temporarios de departamentos no figuran en los registros oficiales, pero es una realidad que vemos en la afluencia de gente en las calles. El ‘efecto Chile’ hoy actúa como un paliativo necesario ante la retracción del consumo interno».
Pymes: el eslabón perdido en el vocabulario oficial
Mientras los indicadores nacionales muestran ciertos ordenamientos técnicos, Alín subrayó que el bienestar social depende de la economía real. «Advertimos que el sector de la pequeña y mediana empresa, las pymes, no está en el vocabulario ni en el análisis de los economistas del Gobierno. Nosotros somos los que más empleo damos, pero también somos los más perjudicados», sentenció.
Para el referente empresarial, el modelo actual parece enfocarse en sectores como el financiero, la minería o la energía, que generan menos mano de obra intensiva que el comercio y el turismo. «Lamentamos la forma en que se dirigen a nuestro sector, porque sin apoyo a la microeconomía, el proceso de destrucción de pymes avanzará inevitablemente», agregó.
Cuentas en orden vs. realidad del mostrador
Existe una preocupación latente por el empleo en riesgo debido al estancamiento de la actividad. «El sector comercio es el motor del empleo privado, pero hoy está paralizado. Si no se encuentran soluciones para que el argentino tenga un peso más en el bolsillo, la situación no se va a revertir, por más que mejoren los números fiscales», advirtió Alín.
Esta desconexión entre las planillas oficiales y el consumo diario marca la diferencia entre expectativas y realidad: «Desde nuestro sector siempre queremos ser optimistas, pero la realidad actual es que ‘no hay plata’. Es urgente incluir a la microeconomía en el análisis, porque la reactivación real solo vendrá de la mano de un fortalecimiento del poder adquisitivo».
Un modelo en transición
La mirada de la entidad no es de derrota, sino de advertencia sobre los tiempos de recuperación. «Estamos transitando un cambio de modelo económico y esto tiene un proceso que no explota de un día para otro. Sin embargo, tenemos que cuidar lo que es nuestro: la energía y el petróleo son recursos clave, pero no podemos descuidar al comercio, que es la vida de la Ciudad de Mendoza», enfatizó.
«Esperamos que esta realidad se revierta; la búsqueda de soluciones debe ser una prioridad para que la mejoría llegue finalmente al bolsillo de la gente y no se quede solo en los grandes números financieros», concluyó.







