El panorama del sistema financiero privado en San Rafael atraviesa un momento de tensión. Martín Bueno, secretario general de la Asociación Bancaria local, confirmó que el Banco Supervielle cerrará su sucursal de Avenida Mitre en septiembre, en el marco de un plan de ajuste nacional que contempla la clausura de 20 sedes. El gremio negocia contra reloj para evitar despidos en un contexto donde la digitalización y las fusiones empresarias amenazan la estabilidad de las plantillas. «Nuestra prioridad es que nadie reciba un telegrama; buscamos que quienes no opten por el retiro voluntario sean reubicados», afirmó el dirigente en comunicación con FM Vos 94.5.
Un repliegue que deja una sola sede en el departamento
La noticia confirma una tendencia de «achique» que ya se ha cobrado otras sedes bancarias en el sur mendocino en los últimos años. Con este movimiento, el Supervielle reducirá su presencia física a su mínima expresión histórica en la ciudad. «La información es real. El banco está en un proceso de ajuste de estructuras, similar al de la mayoría de la banca privada. Nos han confirmado que cerrarán la sucursal de Avenida Mitre para unificar toda la operatoria en la sede de Avenida Hipólito Yrigoyen», afirmó Bueno.
«El Supervielle supo tener tres sucursales en San Rafael; primero cerró la de avenida El Libertador y ahora quedará una sola. Hemos logrado estirar los plazos de cierre, que originalmente eran para mayo o junio, hacia el mes de septiembre, para dar tiempo a las adecuaciones necesarias en la sucursal que queda, especialmente considerando que allí se pagan jubilaciones», amplió el secretario de La Bancaria.
La lucha por la estabilidad laboral
Con una dotación de aproximadamente diez empleados por cada sucursal, el principal desafío para el gremio en esta instancia es evitar que la fusión de las casas operativas se traduzca en una reducción proporcional de los puestos de trabajo.
Por ello, en el centro del debate se encuentra la tensión entre la reubicación y la cesantía. «Como sindicato, no podemos intervenir en una decisión puramente empresaria de cerrar una oficina, pero sí exigimos saber con claridad qué va a pasar con la gente. El banco no tiene intenciones de mantener una sucursal con 20 personas, por lo que ya ha comenzado a ofrecer retiros voluntarios. Nuestra tarea más difícil ahora es asegurar que todos aquellos trabajadores que no quieran irse del banco puedan seguir desempeñándose en la sucursal que queda funcionando», explicó Martín Bueno.
A este escenario se suma el factor geográfico, que en el sur provincial representa una dificultad añadida respecto a otras regiones. «En lugares como Mendoza capital, al haber más sucursales, existe un mayor margen de maniobra para reubicar al personal en sedes cercanas. Sin embargo, en San Rafael estamos mucho más complicados porque las opciones de traslado son limitadas y la unificación se da en un solo punto», comentó en ese tramo de la charla.

Un sistema financiero en transformación
Además, Bueno analizó las causas de fondo que están llevando a los bancos privados a modificar su esquema de negocios, apuntando a la tecnología y la concentración del mercado. «Vemos un avance tecnológico constante que busca trabajar con menos gente, pero también una búsqueda de consolidación. Los bancos más grandes están comprando a los más chicos para absorber mercados y hacerse más sólidos frente a la competencia», observó.
«En San Rafael ya perdimos en su momento al HSBC —luego absorbido por el Galicia— y recientemente al Banco Hipotecario. La banca privada está en una reestructuración permanente donde los jugadores más fuertes, como Macro o Galicia, marcan el ritmo del mercado«, apuntó.
Paritarias y el termómetro del poder adquisitivo
Pese a las tensiones por los cierres de sucursales, el gremio bancario sostiene una de las negociaciones salariales más dinámicas del país, diseñada específicamente para proteger el bolsillo de sus afiliados frente a la volatilidad económica.
Ante esta situación, uno de los pilares de este esquema es la actualización mensual de los haberes. «Desde hace unos años aplicamos una mecánica de ajuste basada directamente en el índice de inflación que informa el INDEC. Cada mes se replica ese porcentaje en los salarios para intentar empatar el aumento de precios; es una herramienta fuerte que nos permite no quedar tan atrás en la carrera contra la inflación», destacó el titular del gremio en San Rafael.
No obstante, el dirigente también advirtió sobre la erosión del consumo que afecta incluso a los sectores con mejores acuerdos. «Más allá de ir igualando los datos oficiales, no somos ajenos a la realidad que atraviesa el país. El poder adquisitivo se ve mermado de todas formas porque hay productos esenciales de la canasta familiar que impactan en la vida diaria mucho más de lo que reflejan los índices generales», opinó al respecto.
«Por eso, además de lo salarial, nuestra fuerza se concentra hoy en que el sector no pierda puestos de trabajo; el objetivo es que, si alguien debe dejar la actividad, sea mediante un acuerdo consensuado y nunca a través de un telegrama de despido», aseveró al cierre de la charla de forma categórica.







