Barbijos: de aliados incondicionales a ser cada vez menos utilizados

La pandemia declarada por la proliferación del Covid-19 en todo el planeta generó situaciones impensadas en todo el mundo. En nuestro país, poco después de adoptarse medidas preventivas por parte del Gobierno Nacional, hubo disposiciones que rápidamente se transformaron en un hábito, como por ejemplo el uso de barbijo o tapaboca.
Pese a que tuvo varios detractores, a medida que avanzó la pandemia el uso de cubrebocas fue común a toda la población, tanto para circular en la vía pública, ingreso a comercios, transporte público o cualquier otro espacio de compartimento.
El hábito del barbijo se hizo aún más estricto durante las épocas en las que el coronavirus golpeó más fuerte y generó olas causadas por diferentes variantes, entre ellas Manaos, Delta u Omicron. En muchos casos fue común observar a ciudadanos con doble protección facial.
Hoy, a más de dos años del comienzo de la pandemia, el uso de barbijo dejó de ser una prioridad para la mayoría de la población. Si bien es habitual su colocación en comercios, ya muchos propietarios no lo utilizan, por lo que sus clientes tampoco lo hacen. De hecho, en la provincia de Buenos Aires ya se determinó que no es obligatorio colocarse barbijo en ámbitos laborales y se redujo su utilización al transporte público.
A diferencia de las postales que se registraban hasta hace algunos meses atrás, hoy es más común encontrarse personas sin barbijo que a quienes siguen protegidos.