Boca-River: un año después, ¿la misma historia?

Después de la locura que envolvió la definición de la Copa Libertadores de América 2018, Boca y River volverán a definir hoy una nueva serie eliminatoria en el marco del torneo de clubes más importante de Sudamérica. La de esta noche, en La Bombonera, no tendrá el peso específico de aquella puesto que ahora disputan la semifinal del certamen, pero seguramente una vez más la pasión y el sentimiento estarán a flor de piel por el siempre gozoso triunfo sobre el tradicional rival.
Hace casi exactamente un año y en el marco de la denominada “Final de todos los tiempos”, el escándalo y la vergüenza tiñeron todo: la revancha, el partido definitivo, el que todos esperaban para saber quién sería el campeón, era suspendido por una agresión de hinchas de River al colectivo que transportaba al plantel de Boca hasta el estadio Monumental. A partir de allí se dio una seguidilla de hechos bochornosos, que incluyeron la suspensión del encuentro para el día siguiente, la postergación definitiva y el traslado del mentado encuentro a Madrid, donde un mes después River se consagraría, todo sazonado por acusaciones cruzadas, declaraciones pirotécnicas y agresiones varias.
Tiempo después los detalles del fenomenal desaguisado comenzaron a conocerse: internas en la barra brava de River, un operativo policial llamativamente ineficiente y hasta las conveniencias económicas de la Conmebol para llevar el espectáculo a Europa formaron parte del cóctel que empañó lo que debía ser una fiesta –quizás la mayor– del deporte más popular entre los argentinos.
De un año a esta parte muchas cosas siguen igual en nuestro país, fundamentalmente la incapacidad dirigencial (dentro y fuera del fútbol) para organizar un evento como el de esta noche. Tampoco han cambiado los negocios espurios de las barras, ni la histeria de los protagonistas, ni el tan pernicioso pensamiento de “vida o muerte” que invade a demasiados hinchas por, ni más ni menos, un partido de fútbol. Ojalá aquella infame historia de 2018 hoy no se repita.