Un informe reciente de Argentinos por la Educación titulado «Terminalidad Educativa, foco en la secundaria» reveló que, si bien la finalización del nivel secundario aumentó en el país, las diferencias socioeconómicas marcan una profunda desigualdad. Romina De Luca, doctora en Historia, investigadora adjunta del CONICET y referente de la ONG, analizó los datos que comparan la evolución educativa entre 2014, 2019 y 2024.
En una entrevista que brindó a FM Vos 94.5, De Luca explicó que la terminalidad educativa en el nivel secundario aumentó más de 7 puntos en la última década, pasando del 67,6% al 74,2% en la población de 19 a 30 años. No obstante, al analizar la población más joven (19-24 años) por quintil de ingresos, la brecha es dramática.
«El dato tal vez más sustantivo tiene que ver con la brecha que se observa cuando pensamos la terminalidad educativa por nivel socioeconómico», planteó al principio de la nota. Mientras que en el quintil 5 (mayores ingresos), la secundaria está prácticamente universalizada (92,2% en 2024), en el quintil más pobre, la situación es crítica. Lo que muestra es que 4 de cada 10 chicas y chicos de los sectores más pobres no terminan la escuela secundaria, que en nuestro país es obligatoria desde el año 2006″, indicó la investigadora.
Diferencias y brechas por género
El informe también puso de manifiesto una brecha de género en la finalización de estudios. Las mujeres terminan más el nivel primario y secundario que los varones, con una diferencia de casi 7 puntos porcentuales en el nivel medio.
«Lo que observamos es que las mujeres, en los niveles obligatorios, primario y secundario, terminan más sus estudios que los varones. Los factores de deserción escolar en ambos géneros también son diferentes», diferenció la experta. En las mujeres adolescentes, los principales motivos son la maternidad temprana y el ejercicio de tareas de cuidado de hermanos menores o adultos mayores. En cambio, los varones abandonan sus estudios porque deciden trabajar.
«A medida que la crisis económica se profundiza en el país, es más fuerte la presión para que estos varones adolescentes dejen la escuela para acompañar a las familias, para poder completar un ingreso familiar», agregó.
Flexibilización y deterioro de
la calidad educativa
La investigadora sostuvo que el crecimiento de la terminalidad, especialmente en los sectores de menores ingresos entre 2019 y 2024, no fue un logro de la calidad educativa, sino el resultado de la flexibilización de los mecanismos de evaluación, impulsados durante la pandemia y consolidados posteriormente.
«Este salto en la terminalidad expresa un aspecto de la política educativa que pone de manifiesto otro dato, y es que, si bien aumenta la terminalidad, los resultados académicos son peores», enfatizó. Para respaldar su exposición, De Luca citó otro informe que muestra una caída en la cantidad de estudiantes que terminan la secundaria con conocimientos satisfactorios: de 16 cada 100 en 2021 a 10 cada 100 estudiantes en 2024.
Las pruebas Aprender 2024 mostraron que el 85% de las chicas y de los chicos de todo el país tiene un nivel de comprensión por debajo del básico en matemática. Ante este panorama, la experta alertó que esta tendencia genera un título sin valor real, desvinculado de la inserción laboral: «Deberíamos entender que no se trata únicamente de tener un papel que diga secundario completo, sino que ello vaya acompañado de una educación de calidad», destacó la referente de Argentinos por la Educación.
Propuestas para mejorar la trayectoria
y la calidad
Para revertir el deterioro, Romina De Luca propuso una serie de políticas de intervención directa:
Acompañamiento Económico Real: «Lo que pedimos es que haya un acompañamiento real económico, con la implementación verdaderamente de becas que permitan a los estudiantes de sectores vulnerables compensar la necesidad de trabajar», señaló.
Duplicar Docentes y Jornada Completa: «Creemos que es necesario duplicar la cantidad de docentes tanto en el nivel primario como secundario e impulsar la jornada completa, es decir, aumentar el tiempo que los chicos pasan en las escuelas».
Revisión de Métodos Pedagógicos: «Nos parece imperioso avanzar sobre la revisión de métodos pedagógicos, o sea, eliminar prácticas que han demostrado ser catastróficas, como la antigua política de no corregir los errores de ortografía en los primeros años», añadió.
Finalmente, la investigadora concluyó que la crisis educativa refleja la profunda desigualdad social argentina. «Tampoco podemos pretender que la escuela argentina sea como la de Finlandia, si Argentina se parece cada vez más a Belindia (un país ficticio, ambiguo y contradictorio, que resultaría de la conjunción de Bélgica con India) por los niveles de desigualdad que tiene nuestra nación», cerró.







