Un grave problema que se da en los ámbitos escolares es el bullying, situación que habitualmente pasa inadvertida y que puede evidenciarse cuando ocurre una tragedia o se está cerca de ella. Para profundizar en el tema, desde FM Vos (94.5) y Diario San Rafael dialogamos con un especialista en el tema, el licenciado Alejandro Castro Santander.
“Sobre el tema llevamos hablando mucho tiempo, tanto que desde que se le puso nombre y comenzó a investigarse, han pasado más de cincuenta años, cuando Dan Olweus comenzó a investigar este tema en Noruega, a raíz de una serie de hechos que habían sucedido. Luego las investigaciones continuaron en Europa y posteriormente en Estado Unidos. Las medidas que se fueron tomando en el tiempo para tratar el tema han sido como muy tibias y en el caso de Latinoamérica y el Caribe, llegaron tardísimo. En Europa ya en el inicio de los noventa se venía estudiando el tema; en 1998 se creó el primer observatorio de violencia escolar, que después se transformó en observatorio internacional. Siempre se trabajó sobre el tema y actualmente se está reviendo el concepto de bullying, porque estamos hablando de violencia y esta, al ser cultural, tiene características que van mutando. Hoy, y esto se acentuó en la pandemia, una parte importante de este tipo de violencia se desarrolla en las redes sociales. Nosotros veníamos estudiando el tema desde la aparición de internet; entonces ya se hacía uso de determinado tipo de filmaciones, o había burlas mediante correos electrónicos. En Mendoza tuvimos un caso famoso, que se trataba de una web llamada mipollo.com –pasó hace más de veinte años–, donde había comentarios referidos a compañeros y profesores de casi todos los colegios de la provincia. Por supuesto que estamos hablando de burlas, calumnias, murmuraciones, etc. Eso fue la más básico; ahora la mejora de la tecnología hace que, en todo momento, aun en época de vacaciones, el acoso escolar continúe. Las personas que sufren bullying escolar, están sometidas a una presión diaria y en casos extremos ha sucedido que algún chico ha llegado al suicidio. La sociedad normalmente culpa a las instituciones escolares y también a los padres del chico que sufre este tipo de violencia. Es clásico el comentario de ‘cómo no se dieron cuenta’ cuando se da alguna consecuencia importante y visible del bullying, y lo que sucede es que se trata de un fenómeno silencioso; es casi invisible y muy difícil de detectar, y cuando se detecta, normalmente el caso ya tiene mucho tiempo. Los chicos que sufren este tipo de violencia generalmente no lo manifiestan, sino que sufren de manera íntima y silenciosa. Por eso es fundamental que a nivel familiar haya mucho diálogo; cuando esto está, el problema sale a la luz. La mayor cantidad de casos se da entre los 9 y los 18 años”.







