Busca reconstruir la historia de un médico a partir del relato de sus pacientes

El nieto de Victorino Tagarelli busca reconstruir la historia de su abuelo a partir del relato de sus pacientes. El médico convirtió en la década del 50 una salita de primeros auxilios en un complejo hospital para el Valle de Uco que hoy lleva su nombre.

Fue un pionero de la salud pública de la provincia que se dedicó a cambiar la realidad de la población en forma integral: construyó desde equipos potabilizadores de agua hasta desarrolló el Programa de Huertas Familiares para diversificar la alimentación de las poblaciones rurales.

El trabajo documental, que ya lleva dos años, recopila archivos históricos y vivencias a través de entrevistas y testimonios de puño y letra de adultos mayores que llegaron a su nieto por medio de cartas en las que recuerdan sus pasos por el consultorio del doctor en San Carlos.

En 1949 Tagarelli fue designado director de la sala de primeros auxilios de Eugenio Bustos, que luego se convirtió en hospital a fuerza de sus gestiones. En el año 2000, a dos años de su fallecimiento, la Legislatura de Mendoza aprobó el proyecto de ley para que el nosocomio pase a denominarse «Dr. Victorino Tagarelli» en homenaje a quien en vida fuera el impulsor, ejecutor y mentor de la creación y puesta en funcionamiento del moderno y polifuncional centro asistencial.

“Victorino fue una persona comprometida con su gente. Dicen en el pueblo que nunca se sintieron tan seguros, que nunca en la historia han tenido un médico al servicio suyo; muy distinto a los tiempos actuales donde prevalece la fortuna de pocos”, contó el sociólogo Diego Tagarelli, el nieto del médico que lleva adelante el proyecto.

Sus allegados sostienen que fue “un loco”, un médico fuera de serie que ejerció con pasión su profesión hasta el día de su muerte. Cuentan que, tras sufrir un infarto cardíaco, quedó internado en el hospital Central y los días previos a su fallecimiento, estando convaleciente, se calzaba la bata blanca para hacer una recorrida por las habitaciones y atender a los enfermos.

Victorino Tagarelli al frente del hospital Eugenio Bustos.

Anécdotas y vivencias del pueblo

 

Diego explicó que la convocatoria para que la gente interesada envíe sus escritos no está cerrada. El objetivo es que el libro salga a la luz en abril de 2021.

A lo largo de estos años, rescató documentación de la época. Periódicos, registros estadísticos que su abuelo “obsesivamente” reunía mensualmente y descripciones que las propias uniones vecinales u organismos sociales del departamento reconstruyeron.

“También me he tomado el trabajo de realizar entrevistas directas con la gente; cuestión ésta que ha significado un plus para el relato de la obra. Una buena parte de la historia del doctor Tagarelli viene de las propias anécdotas y vivencias del pueblo”, afirmó el sociólogo que ya cuenta con un libro en su haber: “Nada más práctico que una buena teoría. Escritos del sociólogo Mario Franco”.

Y detalló: “Muchos adultos mayores han recurrido a sus hijos o nietos para que les ayuden a escribir cartas o enviar correos relatando anécdotas. Esto es muy interesante: se genera un círculo familiar y social donde los ‘viejos’ acuden y comprometen a las nuevas generaciones a recordar a un doctor que fue el que, precisamente, los trajo al mundo. Y eso hijos o nietos se interesan, en demasía, por saber de su historia y de la historia del departamento”.

Entre las anécdotas que sumará en el escrito destacó que para Victorino “siempre había algo por hacer. Hasta le indignaba que las viandas que se entregaban a los pacientes del Hospital tuvieran el sabor a los platos servidos en una cárcel o instituciones vejatorias, y que nada tenía que ver con las comidas que se preparan en casa. ‘La comida para mis pacientes tiene que ser rica, se deben chupar los dedos de lo buena que está’, decía. Por eso siempre pasaba por la cocina del Hospital supervisando el ‘morfi’”.

Uno de los diarios de la época donde se destaca la labor del médico.

Un visionario 

 

Tagarelli fue precursor de la Medicina Social en el país y de la red preventiva-comunitaria en materia de salud pública y gratuita.

En el hospital Eugenio Bustos atendió 15.000 partos y entre 1984 y 1987 -bajo su dirección- la desnutrición infantil bajó del 14% al 3%. Además, creó el Servicio de Cirugía, Cardiología, Fonoaudiología, entre otros servicios inauditos para la época.

En tres años fundó cinco Centros de Salud en distintos parajes rurales. En el año 1987, el 80% de la población se encontraba bajo protección y control sanitario y el 100% de la población infantil fue vacunada e inmunizada, de acuerdo con los informes a los que accedió su descendiente.

“Mi abuelo, hombre complejo -aunque desbordado de sencillez-, nunca asumió de manera rauda los honores que le otorgó la provincia porque ni siquiera sabía de ello. Más bien, intuía esa honra y consideración a través de una entrega cada vez mayor, rebosada de dedicación a la gente común. Esa era su manera de corresponder con aquellos honores. Y nunca estaría conforme hasta que cada uno de los habitantes de San Carlos gozara de un sistema de salud público, digno. Era una persona decidida a batallar por todos los medios para que la dignificación de la salud fuera un hecho, y no simples actos de fanfarronería”, recalcó Diego.

Asimismo hizo hincapié en que “fue un médico y persona cuya honestidad no se ajustaron nunca a los imperios de la injusticia. Es que no sólo fue el médico del pueblo. Fue además uno de los pioneros en levantar a San Carlos, cuando hace décadas la población precisaba asfalto, luz, agua, electricidad o las condiciones habitacionales esenciales para una vida decente. Sin duda fue un pionero, un precursor incuestionable. El nombre del Hospital es lo de menos. Aunque, en algunas ocasiones, sería un despropósito no referirse a él. Sería un insulto al propio pueblo de San Carlos no mencionarlo cuando se debe”.

Victorino Tagarelli.

La pandemia

 

En un año signado por la pandemia de coronavirus, Diego imaginó cómo habría actuado su abuelo. “Seguramente estaría al frente, en la primera línea de combate. Tal vez, no dudaría en recorrer todo el departamento, casa por casa, como lo hacía antes. Posiblemente, con unas pocas horas de sueño le bastarían, como solía hacerlo. O, quizás, sus escarnios verbales hacia la mala política hubiesen repercutido en la médula del sistema sanitario. No lo sé. Lo que es seguro es que estaría al lado de la gente”, dijo.

Y concluyó: “Él construyó un sistema de salud público con plena participación vecinal. Lo que pareciera una utopía, mi abuelo logró enaltecerla. Por eso, cuando en los años ’80 el modelo privatizador procuró cerrar servicios sanitarios y hospitalarios, se produjo un estallido social en San Carlos que hicieron que mi abuelo retornara a la dirección del Hospital, a pesar que ya se había jubilado con más de 25 años al frente de la salud pública”.

*Quienes quieran sumarse a la convocatoria pueden hacerlo a diegotagarelli@gmail.com o al 2614716053.

 

Fuente: El Sol