Pese a que la vitivinicultura y la fruticultura siguen siendo dos actividades muy significativas de San Rafael y General Alvear, en los últimos años han perdido terreno y han ido ganando fuerza otras alternativas productivas.
Sin dejar de lado la histórica matriz productiva que caracteriza al sur mendocino, se está trabajando en la búsqueda de nuevas alternativas.
Las fincas abandonadas son una constante en nuestro departamento. En algunas zonas el boom turístico ha llevado a que las tierras se conviertan en loteos de cabañas o barrios cerrados, mientras que -en las zonas más alejadas- han ganado terreno actividades como la ganadería, el cultivo de ajo y la producción forrajera.
Una de las zonas que se han visto más afectadas por la caída de la producción tradicional son los distritos de San Rafael (especialmente en el Este: Villa Atuel, Jaime Prats y Real del Padre) y también parte de General Alvear.
En este sentido, desde el Ministerio de Producción de Mendoza están evaluando alternativas para tratar de desarrollar una reconversión económica hacia productos que sean más buscados en los mercados internacionales.
Uno de ellos tiene que ver con la producción de cerezas tempranas, que se empiezan a cosechar en noviembre y que son muy buscadas en los mercados internacionales.
De la mano del crecimiento ganadero también se desarrollan las pasturas. En zonas “bajo riego” el segmento ha registrado un aumento significativo, siendo el forraje una de las actividades que más ha avanzado en la región.
Otra opción es la producción de semillas. En los últimos años la Argentina ha desarrollado un interesante mercado de producción para el extranjero en diferentes semillas de alfalfa, avena, girasol, maíz, sorgo, trébol, rabanito, coriandro, entre otros, con la posibilidad de exportar a “contra estación” a los Estados Unidos.







