En un escenario donde el agua se consolida como uno de los recursos más estratégicos para la producción agrícola, un equipo de profesionales del INTA Rama Caída lleva adelante un trabajo en territorio orientado a optimizar el uso del riego en fincas del sur mendocino.
La iniciativa apunta a un aspecto clave pero muchas veces subestimado: conocer con precisión el caudal de agua que recibe cada productor durante su turno. Para ello, los técnicos trabajan junto a los agricultores en la implementación de aforadores, dispositivos que permiten medir de manera concreta la cantidad de agua que ingresa a cada parcela.
Según explicaron, este tipo de mediciones constituye el primer paso para avanzar hacia una gestión más eficiente del recurso hídrico, especialmente en un contexto marcado por la variabilidad climática, la escasez de agua y la necesidad de producir de manera más sostenible.

El acompañamiento se realiza directamente en las fincas, con una metodología de trabajo que combina asistencia técnica, capacitación y evaluación de cada caso particular.
De esta manera, se busca que los productores no solo obtengan datos, sino que puedan interpretarlos y utilizarlos para tomar mejores decisiones en el manejo del riego.
Contar con información precisa sobre el caudal disponible permite ajustar tiempos de riego, mejorar la distribución del agua dentro de la finca y evitar tanto el desperdicio como el déficit hídrico en los cultivos, dos factores que impactan directamente en la productividad.
Además, desde el organismo destacaron que estas acciones forman parte de una estrategia más amplia que busca fortalecer el vínculo entre el conocimiento técnico y la producción local, promoviendo prácticas más eficientes y adaptadas a las condiciones del territorio.







