Bustos Carra habló sobre el arancel general del 10% de EE.UU. tras el fallo de la Corte a las medidas de Trump y la incertidumbre sobre exportaciones argentinas

La medida impulsada por la administración estadounidense tras el fallo judicial deja en duda el alcance de beneficios comerciales y obliga a exportadores locales a esperar definiciones.

La decisión del gobierno de Estados Unidos de aplicar un arancel general del 10% a productos importados encendió alarmas entre exportadores argentinos y especialistas en comercio exterior, que advierten sobre un escenario incierto para los acuerdos vigentes y para los productos regionales que buscaban ingresar con ventajas arancelarias. En diálogo con Diario San Rafael y FM Vos 94.5, el gerente de la Cámara de Comercio Exterior de Cuyo, Mario Bustos Carra, analizó el contexto y pidió cautela ante la falta de definiciones claras.

El anuncio del presidente Donald Trump llegó luego de que la Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos declarara inconstitucionales medidas arancelarias anteriores, lo que derivó en una reacción política que ahora impacta en todos los países que exportan al mercado estadounidense, incluida Argentina.

“Algún rumor nosotros habíamos tenido de que cabía la posibilidad de que la Corte Suprema actuara así”, detalló Bustos Carra, quien explicó que el sistema estadounidense prevé límites institucionales claros. “En la legislación de Estados Unidos el presidente tiene la autoridad de modificar los aranceles ante una situación muy especial por un porcentaje determinado y por un tiempo determinado. La quien determina la suba o la baja de los aranceles es el Congreso”, indicó.

El especialista recordó que la herramienta clave en ese país es la orden ejecutiva presidencial. “La orden ejecutiva es la que el presidente usa para activar ese mecanismo. Se ve que la presión de muchos sectores, más realmente la seriedad institucional de Estados Unidos, hizo que interviniera la Corte Suprema y declarara que era inconstitucional lo que había hecho Trump”, señaló.

Tras ese revés judicial, la Casa Blanca avanzó con una medida general. “Trump usa esa potestad que tiene, porque él considera que hay cierta amenaza, entonces establece ese porcentaje del 10%. El 10% no es en vano, porque puede autorizar hasta un 15%. Bueno, él autoriza el 10% general”, explicó Bustos Carra.

El impacto inmediato es la incertidumbre sobre acuerdos comerciales vigentes. “Eso deja en un gris al acuerdo que tenemos con nosotros”, afirmó. Sin embargo, aclaró que no todo se modifica. “Todo lo que son cuotas, todo lo que son acuerdos comerciales, inversiones, reciprocidades, patentes, no se modifican, siguen igual. Lo que sí entra en un gris es el tema de los aranceles”.

Uno de los puntos más sensibles es el destino de unos 1.600 productos argentinos que aspiraban a beneficios para ingresar al mercado estadounidense. “¿Qué pasa con los 1.600 productos argentinos que teóricamente iban a tener beneficios para ingresar a Estados Unidos? Eso es algo que estamos esperando que se dilucide”, dijo.

El gerente de la entidad cuyana remarcó que, en principio, el nuevo esquema afecta a todos los países. “En principio sí nos afecta el 10%, pero hay que ver qué se puede rescatar de lo que se ha firmado en el acuerdo. No podemos darle una respuesta clara”, sostuvo.

El contexto internacional también pesa. Las tensiones comerciales de Estados Unidos con China, Brasil y Francia forman parte de la política arancelaria global. “Trump no distingue banderas ni nacionalidad. Él aplica las políticas que él cree que son correctas para su país”, expresó.

Bustos Carra advirtió además sobre posibles efectos fiscales dentro del propio Estados Unidos. “Imagínese los importadores que han traído mercadería y han pagado los aranceles anteriores. Se calcula en miles de millones de dólares el perjuicio fiscal”, indicó. Y agregó un ejemplo: “Si un importador trajo un producto con el 50% y ahora le dicen que correspondía el 10%, el Estado tiene que devolver el 40%. Son miles de millones de dólares”.

Según el especialista, el sistema institucional estadounidense prevé mecanismos ágiles para resolver esos casos. “Allá cuando usted liquida sus impuestos y paga de más, a los 30 días le mandan el importe que pagó de más. En ese aspecto institucionalmente Estados Unidos funciona”, afirmó.

Respecto a la situación local, pidió prudencia. “No hay certeza porque no se sabe exactamente cuáles serían los beneficios de esos productos. Yo no sería muy optimista con respecto a los productos de nuestra región”, reconoció. Sin embargo, aclaró que parte del acuerdo comercial sigue vigente. “Gran parte del acuerdo está a salvo. Lo que está en duda es la aplicación de los aranceles”.

Finalmente, insistió en la necesidad de esperar definiciones oficiales. “Yo hoy le diría que seamos prudentes hasta que esto se aclare. Lo único que esperemos es que esta nueva medida de Estados Unidos nos incluya y que se ponga en práctica lo más rápido posible”, concluyó el gerente de la Cámara de Comercio Exterior de Cuyo.

Mientras tanto, exportadores argentinos observan con cautela el desarrollo de las negociaciones y el impacto real del nuevo esquema arancelario, que podría redefinir el acceso a uno de los mercados más importantes para la producción nacional.