En la cordillera, donde el viento corta la cara, las mulas marcan el ritmo y la señal del celular siempre fue un lujo imposible, algo está cambiando. En el Sur mendocino, crianceros que cada verano suben con sus cabras y ovejas a la veranada —esa travesía ancestral de trashumancia— empezaron a vivir una escena nueva: internet en plena alta montaña.
Fue gracias al «Plan Conectar», iniciativa impulsada desde el Ministerio de Producción, a través de la COPROSAMEN y el Clúster Ganadero Mendoza. Ya son más de 550 los productores que accedieron al financiamiento de antenas de internet satelital Starlink y lograron mantenerse conectados a la red en zonas donde antes el servicio no llegaba.
El Ministerio de Producción, a través de la Dirección de Ganadería, sigue fortaleciendo la actividad ganadera mendocina llevando conectividad a zonas donde la red de internet habitualmente no llegaba. Es que, mediante el programa “Conectar”, productores mendocinos lograron realizar, por primera vez, la veranada 2025/26 conectados a la red a más de 4 mil metros de altura.
La postal, que hasta hace poco parecía de ciencia ficción, se volvió realidad en la veranada 2025/26: productores lograron conectarse a la red a más de 4.000 metros de altura gracias a antenas Starlink entregadas por el Gobierno de Mendoza que llegan hasta los puestos cargadas en mulas y se alimentan con paneles solares.
DE LA RADIO “SI HABÍA SUERTE” A UNA VIDEOLLAMADA DESDE LA NIEVE
Durante décadas, la veranada fue sinónimo de aislamiento. Quien subía a los campos altos quedaba, en el mejor de los casos, con una radio de fondo y un puñado de mensajes que tardaban días en llegar. Hoy, esa rutina empieza a moverse: se puede avisar que todo está bien, consultar un parte meteorológico, pedir ayuda si pasa algo, o simplemente hablar con la familia.

Los productores Jorge Vargas y Elio Navarro lo describieron como una diferencia enorme: “más tranquilo, más seguro”. Y en esa frase entra todo: la calma de poder reportar la situación, la reducción del riesgo y también el alivio emocional de no estar “desaparecido” durante semanas.
En el caso de Navarro, la conectividad habilitó algo todavía más simbólico: por primera vez pudo llevar a su hijo, Uriel, a ser parte de la travesía. Antes, por la falta de comunicación ante una emergencia, era un riesgo que no se podía asumir. Con internet satelital, esa barrera se achica y la tradición se vuelve también un plan familiar.
ANTENAS EN MULA, ENERGÍA DEL SOL Y SEÑAL SATELITAL
La logística tiene su propia épica. Las antenas se trasladan a lomo de mula, junto a herramientas, abrigo, agua y todo lo necesario para instalar un “punto de conexión” donde no llega ningún cable ni torre. La energía la aportan paneles fotovoltaicos adquiridos por los propios productores: el sol alimenta el equipo y el satélite hace el resto.
El despliegue forma parte del programa Programa Conectar, impulsado por el Ministerio de Producción a través de la Dirección de Ganadería, con apoyo de COPROSAMEN y el Clúster Ganadero Mendoza. En esa alianza se resume la idea: llevar conectividad donde
ANTENAS PARA EL SUR
Hacia finales de 2025, el plan ya había permitido entregar más de 550 antenas a productores ganaderos en distintos puntos de la provincia. Y un dato clave muestra la prioridad territorial: el 41% de esos equipos se destinó a la zona Sur.
La veranada sigue siendo la misma en su esencia: animales, pastos tiernos tras el deshielo, agua de montaña y días largos de trabajo. Pero ahora, en medio de ese paisaje de altura, se suma un elemento nuevo: la posibilidad de estar lejos sin estar incomunicado. Un cambio de época, literalmente, con señal satelital en la cordillera.







