Cambios en los hábitos alimentarios por la crisis económica
El consumo de un determinado producto define pautas culturales de una sociedad. Es el caso de la carne vacuna, emblema nacional por la extensión de la pampa húmeda, principal productor de una de las mejores carnes del mundo. Pero, por cuestiones económicas, desde hace casi una década la cuestión comenzó a revertirse y la carne de pollo es, hoy por hoy, la más consumida.
El consumo actual de pollo es de unos 47 kilos por habitante y por año. Eso nunca había pasado en la Argentina, superó por primera vez al consumo de carne vacuna. Así, el pollo se consolidó como la proteína más elegida por los argentinos, principalmente porque es más económica en comparación con la carne de vaca.
Está claro que la carne de pollo es por estos días alimento accesible. El pollo tiene la capacidad de adaptarse al bolsillo de todos y sigue siendo una opción nutritiva y económica que acompaña a las familias argentinas –y sanrafaelinas, obviamente- todos los días.
De hecho, los días en que las familias se vuelcan a la compra de alimentos (en San Rafael se da, sobre todo, en las mañanas de los días sábados y domingos) los locales que cuentan con mayor afluencia de clientes son los dedicados a la venta de pollo y sus derivados. Es un dato que se puede vivenciar de manera palmaria cada fin de semana.
La razón es meramente económica: el kilo de pollo entero está entre $3.300 y $3.900, dependiendo del lugar, y el kilo de pata muslo ronda los $10.000 los 3 kilos. Sobre el caso de cortes como la suprema, al ser todo deshuesado, tiene un costo mayor y hoy ronda los $8.000 el kilo. Los cortes vacunos, obviamente, están muy por encima de esos valores.
El consumo y la economía ponen en claro este cambio en la cultura alimentaria nacional, relevante e histórico, que costará un tiempo revertirlo, teniendo en cuenta que aún no hay medidas significativas que puedan determinar el retorno al consumo fuerte de la carne vacuna.
Es, en definitiva, una señal que visibiliza esta realidad, que a diario sentimos los argentinos.