Caminó más de 300 kilómetros para pedir justicia por su hija y su nieta: el avance clave que consiguió en el caso

Valentina Cabana, de 15 años, en octubre del año pasado dio a luz a Isabelle Evangeline Cabana. Tras la muerte de ambas, se abrió una investigación que, ocho meses después, no tuvo avances.
Mariana Aranda caminó más de 300 kilómetros desde General Enrique Mosconi hasta Salta capital para pedir que investiguen las muertes de su hija y su nieta, ante la falta de avances en la causa, el procurador general de Salta, Pedro García Castiella, pidió la reasignación del caso.
Mariana Aranda caminó más de 300 kilómetros para ser escuchada
García Castiella anunció, por medio de la Resolución N° 1739/26, que el expediente quedará en manos de la Unidad de Graves Atentados contra las Personas Nº 1 del Distrito Judicial Centro, a cargo del fiscal penal Santiago López Soto.
El cambio en la Fiscalía intervino luego de que el viernes pasado la madre y abuela de las víctimas fueran recibidas en la sede de la Procuración General. En ese momento, Aranda estuvo acompañada por sus abogados, quienes mostraron sus inquietudes sobre el avance de la investigación y solicitaron medidas para el desarrollo de los hechos denunciados.
Según el Ministerio Público Fiscal de Salta, antes de haber comenzado la audiencia con el procurador, Mariana había sido recibida el 16 de junio por el coordinador general de fiscales del Ministerio Público Fiscal, Pablo Rivero, tras llegar a la ciudad capital. En ambos momentos, se abordaron las inquietudes respecto al proceso y las acciones ya tomadas en la investigación.
El pedido de Justicia por Valentina y Evangeline
“El 26 de septiembre entró caminando ya los 9 días fue llevada a la muerte, y por infecciones de un quirófano insalubre y, a consecuencia de la infección de la madre, perdí a mi nieta“, denunció la madre. Las muertes de Valentina y Evangeline Cabana lleva bajo investigación ocho meses, luego de que ambas murieran después de que les realizaran una cesárea en la clínica San Antonio de Tartagal.
Tanto la salud de la adolescente como la de la bebe eran buenas antes del procedimiento, por lo que Aranda eliminó las versiones sobre enfermedades preexistentes: «No tenía ninguna enfermedad, todos los estudios daban un buen estado de salud; mi hija entró caminando y la saqué en un cajón»..