Teniendo en cuenta que muchas personas sufren la pérdida del cabello producto del tratamiento de quimioterapia, pacientes que pasan o han pasado por la enfermedad están trabajando en una campaña para conseguir cascos especiales, que evitan la alopecia. Una de las desarrolladoras de esta idea, Eugenia Ragusa, se refirió a ella en diálogo con FM Vos (94.5) y con Diario San Rafael.
Ragusa recordó que en julio de 2022 fue diagnosticada con cáncer de mama y en ese diagnóstico le preguntó al médico si quedaría pelada producto del tratamiento, y la respuesta fue afirmativa teniendo en cuenta que generalmente, la alopecia total es el principal efecto secundario de la quimioterapia. “Me puse a investigar y conseguí el dato de las chicas de Quimio con Pelo Mendoza; fui hasta Mendoza y me prestaron unos cascos que se arman de manera casera, con un gel específico que es el que usan los deportistas y que por más que se congelen o se calienten, no quedan rígidos en su totalidad. En este caso, nosotros usamos los geles, cinco por casco, se congela a 20 grados bajo cero y nos lo colocamos durante la quimioterapia, lo que hace que el folículo piloso se contraiga, absorba menos medicación, entonces hay caída de pelo, de volumen pero no se genera el pelón completo ni la alopecia completa”, explicó Eugenia y añadió que si bien la prioridad es sanarse siendo el pelo un “accesorio que crece”, a nivel psicológico y emocional la presencia del pelo atravesando el tratamiento genera una diferencia enorme.
“No tengo la experiencia de haberme quedado sin cabello, pero tengo compañeras y amigas que sí han transitado la quimioterapia, y que sí han quedado totalmente peladas, y la diferencia es muy grande. Pueden seguir trabajando, estudiando, no se pierde la parte social, no hay golpes en el autoestima o no se siente enferma, es sumamente importante”, resaltó.
Los cascos son algo “casero”, inventados por Paula Estrada, una argentina que hizo la investigación en 2009 y vio que al poner a cobayos cerca del frío no perdían el cabello durante la quimioterapia. “Así es que armó esto que da resultado. Por eso es que con las chicas (que somos todas pacientes oncológicas), lo hacemos de manera solidaria, no cobramos absolutamente nada. Solamente hacemos las campañas para seguir teniendo un banco de cascos acá en el sur, porque ahora tenemos pacientes que ocupan los cascos de General Alvear y de Malargüe, gracias a la difusión que les hemos dado durante los últimos meses. La idea es que la paciente que va a comenzar con quimioterapia, pueda adquirir el casco de manera gratuita y que no sea algo que llegue a estresar y poner mal, porque uno ya bastante tiene con su diagnóstico y con el tratamiento. La idea del casco es que sea algo que sume y no que reste”, remarcó Ragusa.
Los cascos deben cambiarse cada media hora, a fin de que siempre esté el folículo congelado y son reutilizables. Son prestados durante seis meses (tiempo del tratamiento), y cuando la mujer lo concluye, los cascos son devueltos. Igualmente, esto es algo que puede ser usado por hombres e incluso niños.
El costo de cada casco con su gel es de alrededor de 5 mil pesos. Quien desee colaborar con esta campaña, puede hacer una donación a través del alias “TODOSXUNCASCO” (a nombre de María Eugenia Ragusa). “Esto es transformar el dolor y el miedo en amor y en ayuda”, concluyó.







