Este año, el Día Mundial del Cáncer -que se conmemora hoy- está atravesado por el impacto que la pandemia de coronavirus está provocando en la enfermedad. Expertos de varias organizaciones señalan que se observó una notoria reducción en el número de las consultas y en la realización de los estudios de rutina. Y esto es clave porque, porque la detección temprana puede mejorar significativamente el pronóstico en varios tipos de cáncer.
Un estudio realizado por All.Can Argentina -organización global que nuclea a múltiples actores del campo de la salud- reveló que solo el 12% de los pacientes con cáncer se enteran de su enfermedad en forma temprana, antes de que comience a manifestarse clínicamente.
Y la cuarentena les jugó en contra. Los especialistas advierten que, ante este contexto, podrá aumentar el número de detecciones en estadios tardíos y, en consecuencia, impactar en la tasa de mortalidad de la enfermedad.
Por este motivo, la Fundación FUCA, la Asociación Argentina de Oncología Clínica (AAOC) y la compañía de biotecnología AMGEN lanzaron la campaña “El cáncer no espera”, para concientizar sobre la importancia de la realización de los controles de rutina.
También desde la Asociación Argentina de Cirugía (AAC) advierten sobre las consecuencias del aislamiento. Señalan que el diagnóstico de cáncer descendió en gran medida por la disminución de las consultas y de los estudios de screening (rastreo) en pacientes que tenían un riesgo aumentado de desarrollar algún tipo de tumor.
Mientras que “Cáncer con Ciencia” de la Fundación Sales -miembro adherente de la Unión Internacional Contra el Cáncer (UICC)- difunde la importancia de no postergar los tratamientos pese a la pandemia del Covid-19. Creen que el 4 de febrero es una fecha clave para reflexionar y tomar acción.
Médicos en alerta
La publicación norteamericana The Journal of Clinical Oncology dice que la incidencia del cáncer durante 2020 -es decir, el número de nuevos casos- se redujo entre un 50 y 60% comparado con 2019. Pero no se trata de una buena noticia. Esta baja se debe a los diagnósticos que no se hicieron. Por ejemplo, en el caso de las mamografías y las colonoscopias, la reducción fue del 90%.
“Es decir, que de cada 100 personas que debían realizarse estos estudios, solo 10 los hicieron. En Argentina no contamos con registros propios, pero inferimos que pasa algo similar”, comenta Matías Chacón, jefe del Departamento de Oncología Clínica del Instituto Alexander Fleming y miembro del consejo de Fundación FUCA.



